La Provincia actualiza el registro PUPAAs y refuerza identidad, calidad y valor agregado en los alimentos artesanales de la PBA. «Este sello es una garantía para el consumidor», aseguró Javier Rodríguez.
La provincia de Buenos Aires actualizó el régimen de las Pequeñas Unidades Productivas de Alimentos Artesanales (PUPAAs) mediante una nueva resolución que adecua el reglamento de funcionamiento y aprueba un isologotipo distintivo que se incorporará en los rótulos de los productos.
El ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, enmarcó la actualización dentro de la estrategia de agregado de valor en origen y fortalecimiento de las economías locales. “Las PUPAAs nacieron para formalizar y acompañar a quienes producen alimentos artesanales en cada rincón de la provincia. Con esta actualización damos un paso más: adecuamos plazos, condiciones, pero fundamentalmente creamos un sello de calidad que aporta valor a la producción”, señaló.
En ese marco, se aprobó además el isologotipo o sello oficial “PUPAAs”, que se incorporará en los rótulos de los alimentos elaborados por unidades registradas. El sello apunta a otorgar identidad y reconocimiento en el mercado.
“Este sello no es solo una identificación gráfica: es una garantía para el consumidor y una herramienta de visibilización para más de mil emprendedores alimentarios que hoy forman parte del programa. Es producción local, de calidad y con acompañamiento del sector público”, concluyó el ministro.
La medida también amplía los plazos de vigencia de la habilitación: la primera inscripción tendrá una duración de dos años y las renovaciones se otorgarán por tres. Además, se establece un nuevo circuito administrativo agilizar los trámites, en base a la experiencia acumulada desde la creación del registro en 2020.
Uno de los ejes centrales de la reforma es una actualización del esquema de capacitaciones obligatorias. Se establece un sistema progresivo: para la primera renovación se deberán acreditar siete capacitaciones y contar con el rótulo definitivo aprobado; para las renovaciones siguientes, seis cursos adicionales —distintos a los ya realizados— y la implementación de Buenas Prácticas de Manufactura en la unidad productiva.
“Queremos que cada emprendimiento pueda crecer con respaldo técnico y científico. La producción artesanal se fortalece cuando incorpora conocimiento y mejora continua”, afirmó Javier Rodríguez.
La resolución también ajusta definiciones y requisitos sanitarios, precisando qué se entiende por elaboración artesanal —con uso de materias primas preferentemente bonaerenses o de producción propia y técnicas predominantemente manuales— y reforzando pautas de indumentaria y almacenamiento para evitar riesgos de contaminación.




























