En respuesta a las políticas de desprotección laboral impulsadas por el gobierno de Javier Milei, la Diputada Nacional del Frente Renovador, Marina Salzmann, presentó en el Congreso un proyecto de ley para regular la gestión algorítmica del trabajo en las plataformas digitales. La iniciativa apunta directamente a transparentar las operaciones de gigantes tecnológicos Rappi y aplicaciones de transporte, que hoy organizan y controlan la vida de miles de trabajadores a través de decisiones automatizadas. A su vez, la reciente noticia de los «precios dinamicos» de plataformas como Mercado Libre, reflejan la arbitrariedad del algoritmo. En este sentido, la propuesta de la legisladora massista busca que el Estado gane capacidades para auditar a las empresas, y que estas no avancen cometiendo abusos, tanto para los trabajadores como para los consumidores.
En esta línea, desde el Frente Renovador advierten que la expansión de la economía digital no puede ser sinónimo de precarización 4.0 ni de asimetría informativa. Uno de los ejes centrales del proyecto es poner fin a lo que en el debate público ya se denomina «portación de cara digital»: el sesgo y la discriminación que los algoritmos aplican al asignar tareas o evaluar el desempeño.
«No podemos permitir que el futuro del trabajo sea una caja negra corporativa donde una máquina decide si un trabajador come o no come ese día, basándose en parámetros secretos y, muchas veces, discriminatorios. Mientras el oficialismo busca desproteger al trabajador, nosotros proponemos reglas claras para que la innovación tecnológica vaya de la mano con la dignidad laboral», señaló la legisladora massista.
La iniciativa legislativa introduce por primera vez en Argentina derechos digitales específicos para este sector, estableciendo los siguientes puntos: derecho a la información algorítmica, fin de la discriminación algorítmica, derecho a la desconexión real, revisión humana contra bloqueos arbitrarios y la creación del Registro y Consejo Nacional.
En síntesis, el proyecto impulsado por Salzmann, reafirma la necesidad de regular un mercado emergente en defensa tanto de los trabajadores como de los consumidores y que la gestión de algoritmos no sea una potestad exclusiva de la empresa, sino un espacio que requiere gobernanza colectiva, con participación de las empresas, los trabajadores y el Estado.




























