Colombia y su debut soñado

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Con goles de Armero, Gutiérrez y Rodríguez, el equipo de Pekerman debutó en el Grupo C con un 3 a 0 ante Grecia. Los sudamericanos retornaron a la Copa del Mundo tras 16 años. 

Colombia, conducido por el argentino José Pekerman, retornó a los Mundiales de fútbol tras 16 años con una goleada sobre Grecia por 3-0, en la primera fecha del Grupo C de Brasil 2014.

El partido, jugado en el estadio Mineirao de Belo Horizonte ante unas 58.000 personas, “cafeteras” casi en su totalidad, se encaminó tempranamente con un gol del defensor Pablo Armero (4m.PT) y quedó definido en el segundo tiempo con tantos de Teófilo Gutiérrez y James Rodríguez, a los 12 y 47 minutos.

El seleccionado colombiano, que transita su quinta participación por Copa del Mundo, tomó el control de la zona a la espera del encuentro que jugarán Japón y Costa de Marfil, en Recife.

El próximo jueves asumirá su segundo compromiso ante los africanos en Brasilia, con un estruendo ambiente como en Belo Horizonte, al tratarse su hinchada de la tercera más numerosa en Brasil. El mismo día, Grecia enfrentará a los japoneses en Natal. El entusiasmo por el regreso a la máxima competencia impulso a Colombia para una rápida apertura del marcador, de momento la más prematura de la Copa, lo que alteró el desarrolló el juego en el Mineirao.

El gol llegó en las primeras acciones cuando Armero definió en el área mayor un centro rasante de Juan Cuadrado, después de pase profundo de James Rodríguez por encima de toda la defensa griega.

Una excelente noticia para el equipo de Pekerman, que de antemano sabía que el esquema conservador del rival podía transformarse en un acertijo con el correr del juego.

En ventaja, Colombia se liberó de asumir el protagonismo del partido, con dominio de tenencia y territorio, e invitó a Grecia a jugar con las condiciones menos convenientes.

Al administrar el balón los helénicos mostraron limitaciones y cada recuperación le significó a Colombia la posibilidad de un contragolpe con la rápida salida de Cuadrado por la derecha y Víctor Ibarbo por la izquierda.

De todos modos, el “cafeteros” no capitalizaron ninguna otra ocasión en la primera parte y poco antes del descanso tuvo que aparecer su arquero David Ospina para sostener el 1-0 con una enorme tapada ante un disparo de Panagiotis Kone. Antes, con otro tiro del mediocapista y un cabezazo de Vasileios Torosidis, ambos cercanos al arco, los europeos avisaron que el partido estaba abierto.

Pero Colombia, ya desentendido del fútbol estético que lo identificó tiempo atrás, supo cerrarlo con el oficio de los equipos trabajados Pekerman y el oportunismo de “Teo”. El delantero de River, ovacionado al salir, facturó en la boca del arco un desvío de Aguilar en el primer palo luego un córner mal ejecutado por James Rodríguez desde la derecha.

El 2-0 con más de media hora por jugar dejó sin respuestas a los griegos, que sólo mostraron cenizas de aquel equipo campeón de Europa hace diez años.

Frente a la resignación del adversario, Colombia recuperó la pelota y buscó espacios entre líneas para encontrar la goleada al ritmo del “ole” de las tribunas tapizadas de amarillo. Ya en tiempo de descuento, llegó el tercer gol gol, señalado por el ex Banfield, para el delirio de un pueblo colombiano esperanzado en que Pekerman pueda mejorar la histórica actuación de octavos de final en Italia 1990.

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