La madre de Kevin Sedano lamentó que quien lo atropelló no haya cumplido prisión efectiva

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El adolescente murió en 2002 tras ser atropellado por un auto en Vicente López. Según cuenta su mamá, Vivian Perrone, el responsable no cumplió la pena de tres años y volvió a recibir un registro para conducir.

Viviam Perrone, la madre de Kevin Sedano, el adolescente que murió en 2002 tras ser atropellado por un auto en Vicente López, recordó a su hijo al cumplirse 15 años del accidente, y lamentó que el hombre que lo atropelló no haya cumplido la pena de 3 años de prisión efectiva a la que fue condenado y que haya vuelto a recibir un registro para conducir.

“A esta hora estaba en la clínica rezando por Kevin, hace 15 años mi hijo aún estaba con vida. Trato de no pensar mucho porque el dolor es muy fuerte. Me quedo con lo más lindo, por ejemplo con la última cena que compartí con él, la noche previa al accidente”, relató a Télam Viviam Perrone.

Todo ese dolor, Perrone lo convirtió en lucha y fundó, junto a otras madres, la asociación “Madres del Dolor”, la cual acompañó y asesoró a decenas de familiares de víctimas en su reclamo de Justicia.

Además, desde entonces, sin pausa, reclama la sanción de una nueva ley de accidentes viales que matan por día a 25 personas.

En su recuerdo difuso por el “tremendo dolor de ver morir a un hijo”, Perrone lamentó que mientras ella luchaba por mantener vivo a su hijo, Eduardo Sukiassian, el protagonista del accidente, que huyó del lugar sin asistir a la víctima, “estaba intentando ocultar las pruebas, arreglando el auto y buscando a un abogado para que lo hiciera zafar de lo que había hecho”.

“No soy yo la que tengo que perdonar a Sukiassian, para eso hay un Dios. Yo siempre digo que algún día se va a encontrar con Kevin en algún lado y ahí se va a tener que enfrentar a él. Llegué a entender que es parte de una pobre familia, no sólo él, sino también sus padres, que lo ayudaron en todo esto”, dijo Perrone.

El accidente ocurrió el 1 de mayo del 2002, cuando Kevin salió junto a amigos de un local bailable ubicado frente a la Quinta Presidencial de Olivos, en el partido de Vicente López, y fue atropellado en la avenida Del Libertador y Corrientes por el auto que conducía Sukiassian (29).

Kevin sufrió graves heridas que motivaron su traslado a un sanatorio privado donde estuvo internado hasta que finalmente murió el 8 de mayo de 2002.

“Lo que más dolor me causó fue que Sukiassian no hizo nada en el después. Entiendo que pudo haberse asustado y eso lo hizo escapar del lugar, pero hubiera entendido que haya ido a su casa y que, una vez que se calmó, concurrir a una comisaría. No, no solo no hizo eso, sino que cambió de lugar los golpes que habían quedado en su auto, trató hasta lo imposible que se borraran las imágenes de las cámaras de seguridad que registraron el accidente, llamó a un abogado… Hizo todo para no hacerse cargo de lo que había hecho”, dijo Vivian Perrone.

En marzo de 2007, el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Isidro, integrado entonces por los jueces Mónica Tisato, María Coelho y Federico Ecke, condenó al automovilista a tres años de prisión efectiva y quedó detenido, pero en mayo del mismo año, es decir apenas dos meses después, el mismo tribunal le otorgó el arresto domiciliario por buena conducta.

Tras varias apelaciones y a pesar de que la causa llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que rechazó un recurso de queja de la defensa de Sukiassian, la Justicia le dio por cumplida la pena.

“Los días previos son los peores, son terribles. No recuerdo bien qué ocurrió ese día, quiénes fueron las personas que estaban conmigo, quiénes me acompañaban. La mente se va bloqueando, quizá como una forma de protección. Miro para atrás y claramente me hubiera gustado estar en otra situación”, dijo, con nostalgia, Perrone.

La madre de Kevin recordó que Sukiassian “estuvo diez años sin conducir”, pero que “constantemente pedía que volvieran a darle el registro, es decir, que a pesar de lo que había pasado, él pensaba únicamente en volver a manejar”.

“En febrero del 2016 volvió a pedir la licencia de conducir en Vicente López. Logramos que las autoridades lo hicieran someterse a estudios piscológicos antes de que se la otorgaran. Los estudios se los hicieron, pero los piscólogos no tenían con qué compararlos, entonces se lo dieron. La única condición fue que volviera al año siguiente para hacerse nuevamente los estudios así poder comparar los resultados con el anterior”, relató.

En una carta que hizo pública a través de las redes sociales, Vivian lamentó estar “perdiendo la batalla” y dijo que en los 15 años que pasaron tras la muerte de su hijo no bajaron las muertes por accidentes de tránsito ni “se hace Justicia en casos de asesinatos viales”.

“Aunque yo hago todo lo posible para tratar de evitar el paso del tiempo, para que no se me vaya tan lejos, estoy perdiendo la batalla”, dice en su carta, en la que se despide de su hijo “Kevin, negrito, Te extraño”.

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