Volver al pasado para marchar al futuro: 51 años del derrocamiento de Illia

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En una fría mañana de 1966, un grupo de oscuros militares se dirigía hacia la Casa Rosada con el objetivo de golpear una vez más la democracia argentina. Aquellos generales y coroneles establecieron una alianza con los grandes medios de comunicación cuya voz reproducían nefastos personajes como Mariano Grondona y Bernardo Neustadt, para expulsar del Gobierno a uno de los más grandes presidentes de la historia argentina.

Arturo Umberto Illia fue un médico comprometido con la salud de los más vulnerables, un verdadero demócrata que jamás traicionó sus convicciones, un presidente eficaz y transparente.

Durante su gobierno, florecieron las artes, las ciencias, la salud y la educación. Firme defensor de la democracia, la justicia social y la soberanía nacional, se vio despojado del poder debido a cada una de sus virtudes como gobernante. Por esos días de 1966, existían grupos de personas que no soportaban un Gobierno que se enfrente a los grandes laboratorios internacionales con el objetivo de resguardar la salud de cada argentino. O que levante la proscripción a una fuerza política de masas que por ese entonces se encontraba prohibida y perseguida. Tampoco podían soportar la idea de un gobierno independiente a las demandas de las potencias extranjeras en temas relacionados al petróleo, la banca y las relaciones internacionales.

En síntesis, un gobierno cuya concepción de país conllevaba la soberanía nacional, la libertad y la igualdad como principales banderas. Por todo ello atacaron una vez más la democracia y le provocaron otra enorme herida a la República. Estamos convencidos que si este golpe no se hubiera producido, hoy la Argentina sería un país infinitamente mejor.

El recuerdo de Illia ilumina el camino hacia el país que soñamos, por eso es necesario en fechas como ésta volver al pasado para marchar al futuro.

Federico Fernández Storani – Juventud Radical – San Fernando

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