La Iglesia rechazó la violencia y pidió “gestos de grandeza y pacificación”

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“No tenemos palabras para expresar el dolor y la tristeza que nos conmueven esta tarde después de lo vivido en ocasión del comienzo del tratamiento de la reforma previsional”, comienza el comunicado de la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina dado a conocer tras los acontecimientos violentos vividos el 18 de diciembre en las inmediaciones del Congreso. ¨Ninguna forma de violencia puede aceptarse¨, sostuvo, y pidió ¨gestos de grandeza y pacificación de parte de los hombres y mujeres públicos¨.

La comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina difundió un comunicado, en la tarde de este martes 18 de diciembre con motivo de los acontecimientos violentos vividos durante la jornada en las calles de la ciudad de Buenos Aires, cuando se estaba dando comienzo al tratamiento de la reforma previsional en la Cámara de Diputados del Congreso Nacional.

“Ninguna forma de violencia puede aceptarse. Como pastores de este pueblo, una vez más pedimos el diálogo y la consiguiente construcción de consensos como el único camino para la convivencia en la amistad social, así como para la aprobación de leyes importantes que afectan al conjunto de la población, especialmente a los más pobres y frágiles”, sostuvo.

“En estos momentos los argentinos esperamos gestos de grandeza y pacificación de parte de los hombres y mujeres públicos”, pidió.

El comunicado lleva la firmas de monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la CEA; el cardenal Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires y vicepresidente primero; monseñor Marcelo Daniel Colombo, obispo de La Rioja y vicepresidente segundo, y monseñor Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús y secretario general.

Texto del comunicado

“No tenemos palabras para expresar el dolor y la tristeza que nos conmueven esta tarde después de lo vivido en ocasión del comienzo del tratamiento de la reforma previsional”.

Ninguna forma de violencia puede aceptarse. Como pastores de este pueblo, una vez más pedimos el diálogo y la consiguiente construcción de consensos como el único camino para la convivencia en la amistad social, así como para la aprobación de leyes importantes que afectan al conjunto de la población, especialmente a los más pobres y frágiles.

En estos momentos los argentinos esperamos gestos de grandeza y pacificación de parte de los hombres y mujeres públicos.

Pedimos a nuestra Madre de Luján que cercano el nacimiento de Jesús en la Navidad, nos ayude a reencontrarnos en las diferencias, a vernos y a tratarnos como hermanos”.

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