Los asistentes del grupo “Codo a Codo” y sus familiares se reúnen semanalmente en Nuestra Señora de Itatí

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El encuentro que se realizó en la Parroquia sita en Gandolfo y Portugal, tiene como objetivo el compartir experiencias y generar un espacio de conocimiento, apoyo y contención mutuo, ante el problema de las adicciones.

El Municipio de San Fernando lleva adelante un programa de ayuda denominado “Codo a Codo”, que se encarga del tratamiento de las adicciones de jóvenes y adultos. En esta oportunidad, los integrantes del grupo se reunieron en las instalaciones de la Parroquia Virgen de Itatí, una de sus sedes. Este fin de semana se realizó uno de los tantos encuentros que se lleva adelante semanalmente.

Hernán Rondán, el Coordinador del Centro Convivencial Terapéutico ‘Casa de Día’ y de los Grupos Codo a Codo, explicó: “Hoy estamos en un espacio muy importante que tiene el Municipio, que es la reunión del grupo terapéutico Codo a Codo, perteneciente a la Dirección General de Desarrollo Humano, Contención e Inclusión Social. Son semanales para tratar la problemática de adicciones de jóvenes y adultos; en estos momentos estamos compartiendo también con sus familiares. La idea es que se puedan contener mutuamente, mediante la escucha y la palabra, y se genere un lindo clima para que puedan solucionar los problemas que vienen arrastrando de las adicciones”.

Rondán explicó que los grupos son coordinados por un Operador Terapéutico; se habla mucho de la contención, el amor y el entendimiento. Se trata de que ellos puedan sentirse queridos y contenidos por sus pares; y los que tienen más proceso van recibiendo a los nuevos. Al ver esta problemática en uno de sus miembros, los familiares llegan con una angustia muy grande, con mucho dolor y sufrimiento; el grupo los contiene, los recibe, y les da las herramientas para poder solucionar el problema. Por reunión participan 15 personas, tanto de familia como de jóvenes adultos, y las reuniones duran cerca de 2 horas.

“La idea es que haya un grupo Codo a Codo en cada barrio; además, tenemos un grupo en el CIC de Villa Jardín, y próximamente abriremos otro grupo en el barrio San Ginés, para que la gente pueda acercarse y ser contenida. Los grupos se reúnen a partir de las 18 o 19 horas para que la gente pueda venir después de trabajar. Estamos muy contentos porque se siente muy bien en el grupo y muy contenidos, que es lo que el Municipio quiere para los vecinos”, finalizó Rondán, quien recordó que los vecinos pueden dirigirse a la Parroquia Ntra. Sra. de Itatí, los lunes a partir de las 17.30, en tanto que los miércoles están en el CIC Villa Jardín a partir de la misma hora.

En tanto, Emiliano González, psicólogo y coordinador de grupos, agregó: “Trabajamos con los compañeros con la problemática del consumo, y a la vez con los familiares. La adicción no es solo problema del que la padece, sino que trastorna todas las relaciones familiares, por eso la posibilidad de extender la contención a la familia. Los cambios se ven claramente; el espacio de contención, la posibilidad de ponerle palabras a los sentimientos de una persona que está en consumo problemático se le hace muy difícil y se dejan relegados. Los familiares son un 25 % de la voluntad al cambio de cada persona”.

Y su colega Claudio Fernández, Operador Terapéutico de Codo a Codo, agregó: “Los resultados de este trabajo son muy positivos, porque hay muchos chicos que luchan contra la adicción; hay muchos que están ganando la batalla, y eso nos da fuerzas para seguir, sabiendo que se puede cambiar”.

En cuanto a los participantes, Aldo, de 40 años, contó: “Tenía muchos problemas, estaba muy enfermo por consumo; perdí mi familia, me quedé sin nada. Me contacté con el grupo y gracias a ellos empecé a ver las cosas de una manera diferente, positiva. Cuando una persona está enferma, no se da cuenta de la realidad. Los del grupo son bárbaros, te dan mucha contención, mucho aprendizaje, amor y amistades. Nos escuchamos unos a los otros y nos ayudamos; todos en contacto para ayudarnos cuando uno se siente mal; mi vida cambió un 100 por ciento”.

Susana, mamá de Claudio, agregó: “Traje a mi hijo de 24 años, porque lo veía mal y me pidió ayuda, y desde el momento que ingresó acá el cambio fue rotundo. Se expresa más, hay cosas que conmigo nunca hablaba, y ahora lo habla. Es más compañero, comparte más cosas con la familia; trabaja y llega para ir directamente al grupo. Es bueno que la familia ayude a los chicos”.

Y Milagros, vecina de la calle 17, dijo: “Me gusta el grupo, me siento bien, hace 5 meses y medio que no consumo. Me cambió la vida y a mis papás y hermanos también; ahora comparto más con ellos. Se complicaba un poquito al principio, pero ahora vamos apaciguando el asunto. Me gustaría dar un ejemplo, así como yo quiero recuperarme, transmitir a los que están en consumo que se puede, y que no hay que bajar los brazos”.

El Padre Carlos Cañazi, Párroco de N.S. de Itatí, destacó: “Ante la necesidad de contener, apoyar y ayudar en el tema de adicciones, es bárbaro que podamos brindar este espacio donde se acerca la gente de los barrios para ver qué camino tomar para salir de este tema dramático o ayudar a otros. Estamos unidos para trabajar en este tema”, finalizó.

El Centro Convivencial Terapéutico está ubicado en Cordero 2046, San Fernando. Teléfono: 4575 – 3262.

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