Buitres: “El anuncio es seguridad jurídica para los bonistas que confiaron en el país”

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Así lo anunciaron los integrantes del centro de economía política Argentina (CEPA) Julia Strada y Hernán Letcher, quienes se mostraron satisfechos y en congruencia con el proyecto de ley elevando al congreso por la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, sobre el pago soberano local de la deuda exterior de la República Argentina

Esta medida es la respuesta al incumplimiento del BONY y su decisión de ser permeable a la arbitrariedad del fallo de Griesa, “olvidándose” de sus obligaciones pactadas con la Argentina.

El anuncio de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner implica defender el esfuerzo de todos los argentinos y cumplir con la palabra empeñada. Es seguridad jurídica, porque permitirá a los bonistas que confiaron en nuestro país, que actuaron de buena fe, y que quieren cobrar, que puedan hacerlo como acordaron.

Argentina ha pagado incluso frente a la amenaza de la declaración de un default inexistente. La decisión de hoy implica seguir esa misma línea: que nuestro país seguirá pagando y cumplirá con sus obligaciones.

El conflicto que Argentina mantiene con los Fondos Buitre ha sido una oportunidad única para que políticos e intelectuales del establishment tengan la excusa para volver a plantear un nuevo ciclo de endeudamiento. Para ello, es indispensable generar las condiciones políticas: la destrucción de la soberanía frente a los acreedores externos – en estos años reconstituida- y la conducción del Estado a través de la hegemonía sobre el rumbo económico. Por eso hoy plantean que en Argentina no se puede invertir. Por eso se oponen a la propuesta de ley de Regulación de relaciones de Producción y Consumo. Por eso especulan con la destrucción del empleo. Por eso incentivan el crecimiento del dólar ilegal y pretenden instalarlo como precio de referencia del conjunto de la economía.

El estallido de la economía que anuncia el establishment en caso de no cumplir con la sentencia de Griesa en realidad se produciría si la presidenta cediera a los intereses del poder concentrado. Ellos, que quieren y trabajan para que nos vaya mal, que sepan que esta decisión no es más ni menos que consolidar nuestra soberanía.

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