Comienza el juicio por el crimen de Silvia Prigent con el viudo y un ex empleado como imputados

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El viudo Daniel Sfeir y un ex empleado suyo comenzarán a ser juzgados desde el lunes como presuntos coautores del crimen de la docente Silvia Prigent, asesinada de dos tiros en la cabeza en diciembre de 2011, en un basural de la localidad bonaerense de Tigre, informaron hoy fuentes judiciales.

El debate estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de San Isidro, presidido por la jueza María Angélica Etcheverry e integrado por sus colegas Débora Ramírez y Federico Tuya.La acusación estará en manos del mismo fiscal que realizó la instrucción de la causa, Cosme Iribarren, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Don Torcuato.

Iribarren acusará tanto al viudo Sfeir (53) -dueño de una empresa de recolección de residuos-, como a su ex empleado Jorge Bini (63), alias “el pai”, por el delito de “homicidio calificado por el vínculo”, que prevé una pena de prisión perpetua.

Para el fiscal, los dos imputados tuvieron participación directa en el crimen y el móvil puede estar vinculado a la relación paralela que Sfeir tenía con una amante.

El debate tendrá como particularidad que habrá dos querellantes con posturas opuestas.

Por un lado, los padres y hermanos de Prigent (50) estarán representados por el abogado José Vera y, al igual que el fiscal, creen que el viudo es culpable.

Pero el hijo adolescente de la víctima y del imputado considera a su padre inocente y estará representado por la abogada Natalia Rodríguez, quien actuará en el debate como una defensa paralela.

Sfeir será defendido por el abogado Rubén Jones y Bini tendrá un defensor oficial.

Prigent fue asesinada de dos tiros en la cabeza el día que desapareció, el 29 de diciembre de 2011, y tras 10 días de búsqueda, un vecino encontró su cuerpo en un descampado ubicado a la vera de la ruta 26, en la zona del dique de Luján, en el límite entre los partidos de Tigre y Escobar.

El viudo fue detenido el 13 de enero de 2012 en base a diversas pruebas sostenidas por la fiscalía: las cámaras de seguridad del municipio de Tigre lo ubican yendo al lugar del crimen, el análisis de las antenas donde fue captado su celular lo muestran en lugares comprometidos y la declaración de algunos testigos.

Además, en el expediente hay una escucha telefónica en la que Sfeir fue grabado diciendo “yo la mandé a matar”, cuando tres días antes de su detención llamó a su casilla de mensajes de voz sin saber que su línea estaba intervenida.

“Confiamos en este tribunal y en la prueba reunida. Sabemos que van a tratar de desprestigiar a Silvia, pero esperamos que los dos acusados sean condenados a la pena de prisión perpetua”, afirmó a Télam el abogado Vera.

“La acusación que hace el fiscal contra mi cliente se basa en una conjetura apresurada. Lo metieron preso sólo para publicitar a las camaritas del intendente de Tigre, Sergio Massa”, dijo el abogado Jones, quien adelantó que la estrategia será demostrar que el viudo es inocente y el crimen fue cometido por Bini, quien “está confeso en la causa”.

Es que en su primera declaración indagatoria, Bini -a quien le dicen “pai” no por la religión umbanda, sino porque lo apodan “paisano”-, confesó haber asesinado a la docente durante una discusión por una relación amorosa oculta que mantenían.

Pero esta confesión -en la que el fiscal Iribarren nunca creyó-, se revirtió cuando Bini amplió su declaración en julio de 2012 y contó que en aquella oportunidad se había autoincriminado y había mentido porque estaba amenazado.

Según la nueva versión de Bini, al día siguiente del crimen, el 30 de diciembre, Sfeir le dijo: “Maté a esta hija de puta. Ya no me va a joder más. Ahora vos te vas a hacer cargo. Decí que la mataste vos, yo ya tengo todo arreglado, en dos meses te saco. Ya es hora de que me empieces a pagar todo lo que te vengo pagando”.

Hay dos grabaciones de video que comprometen a Bini: una en la que se lo ve en el locutorio de Zárate desde donde dieron aviso a la familia de dónde estaba tirado el cadáver de Prigent y otra en el local de celulares de Escobar donde vendió el aparato de la víctima.

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