Tabaquismo, sedentarismo y mala alimentación son las causas del ACV

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El accidente cerebro vascular (ACV), causa por año 18.000 muertes de argentinos, lo que representa el 6 por ciento de las causas de fallecimiento en la Argentina.

Sin embargo, la adopción de hábitos saludables puede reducir los principales factores de riesgo de un ACV como son el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad, la ingesta elevada de alcohol y el consumo de drogas ilegales.

Por cada 100.000 habitantes, 44,6 de ellos sufren un ACV que les causa la muerte, de acuerdo a datos de 2012 del Ministerio de Salud de la Nación.

“Cuando una persona reconocida atraviesa un delicado trance de salud, suele movilizar la preocupación de la sociedad sobre la importancia que los estilos de vida tienen sobre la salud de la gente”, sostuvo el ministro Juan Manzur.

El ACV se produce cuando el flujo se sangre es obstruido; y existen dos tipos de ataque, el isquémico y el hemorrágico.

El 75 por ciento de los accidentes se producen por eventos de tipo isquémico y se dan ante la formación de coágulos de sangre en las arterias que nutren al cerebro o cuando un coágulo que se generó en otra parte del cuerpo se instala en el cerebro.

Los de tipo hemorrágico provocan sangrados en el interior del cerebro o las capas que lo rodean ante la rotura de un vaso sanguíneo.

Un ACV produce súbitamente algunos síntomas y la atención médica inmediata aumenta las posibilidades de recuperación, al tiempo que disminuye la probabilidad de secuelas.

Cada minuto transcurrido es crucial para prevenir los daños del ataque sobre la actividad motora del cuerpo, el lenguaje, la visión, la actividad psíquica y, en última instancia, la muerte.

Algunos de los síntomas que pueden presentarse se relacionan con el adormecimiento de una parte del cuerpo (la mitad de la cara, un brazo o una pierna); las dificultades para hablar y comprender; o la pérdida total o parcial de la visión.

También puede aparecer la dificultad para caminar o pérdidas del equilibrio y coordinación; o fuertes dolores de cabeza (más intensos que una migraña corriente.

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