Se presentó en San Isidro un programa de contención profesional para jóvenes con adicciones

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Los intendentes Gustavo Posse (San Isidro), Jorge Macri (Vicente López) y Julio Zamora (Tigre) firmaron ayer un convenio con la Diócesis sanisidrense y el Banco Interamericano de Desarrollo para llevar adelante este proyecto.

Con el objetivo de brindar un espacio de contención profesional para jóvenes con problemas de adicciones, los municipios de San Isidro, Tigre y Vicente López firmaron un convenio con el Obispado y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para llevar adelante un programa en conjunto.

Este Proyecto de Recuperación de Jóvenes en Adicción a través de Centros Barriales es el primer plan piloto del estilo que se implementará en Latinoamérica. En cada Centro habrá un equipo de profesionales y expertos con sacerdotes, psicólogos,  trabajadores sociales, vecinos y especialistas en el tema. También habrá un psiquiatra que trabajará alternadamente entre los cuatro centros.

Ayer por la tarde, se realizó la presentación del acuerdo en el colegio Parroquial Santo Domingo Savio, de Beccar, en la que participaron los intendentes Gustavo Posse (San Isidro), Jorge Macri (Vicente López), Julio Zamora (Tigre) junto a Monseñor Oscar Ojea, de la Diócesis sanisidrense, y José Luis Lupo Flores, gerente del Departamento de Países del Cono Sur del BID.

Después de la firma, Posse destacó: “Es un trabajo concreto en prevención y tratamiento juvenil para que en el futuro haya adultos sanos. En materia de adicciones no existen las islas; es una problemática tan fuerte que tenemos que  abordarla en conjunto con  distintas instituciones”.

En este sentido, el presidente del Concejo Deliberante de San Isidro, Carlos Castellano, agregó: “Es un programa comunitario y multidisciplinario. Hay que destacar el trabajo del Obispado que logró articular a sectores de la sociedad con municipios y un organismo internacional importante como el BID. Los dirigentes tenemos que trabajar juntos porque son problemas comunes que no se separan por identidades partidarias”.

En principio, se abrirán cuatro Centros Barriales en áreas vulnerables de zona norte: habrá uno en Beccar y otro en Boulogne, ambos en San Isidro; el tercero en Tigre; y el último en Olivos, Vicente López.

El representante del BID José Luis Lupo Flores aseguró que los datos son escalofriantes: “Por ejemplo, los estudiantes vulnerables y de zonas marginales tienen hasta un 25 por ciento más de probabilidad de caer en el consumo de pasta base de cocaína, conocida como paco, que produce consecuencias como deserción escolar y dificultades para tener una vida productiva que les permita insertarse en un mercado laboral”.

El programa de Centros Barriales tiene tres componentes esenciales: el primero es de fortalecimiento, con el que se busca sistematizar y profesionalizar el modelo de trabajo del Obispado; el segundo es de prevención, para a través de la comunicación evitar el consumo de drogas; y el tercero tiene que ver con el monitoreo y evaluación, para identificar las áreas de mejora.

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“Para nosotros es un privilegio y un honor ser parte de este esfuerzo, inédito en América Latina, porque pensamos aprender mucho de esta experiencia para trasladarla a otros países que sufren de igual o peor manera esta problema. Ese es el gran desafío que tenemos, el de diseñar un modelo para replicar en otras áreas vulnerables”, agregó Lupo Flores.

El representante del BID también aseguró que la mejor manera de que este tipo de políticas tengan éxito es la cercanía de la comunidad, iglesia y autoridades locales, que son los actores que mejor comprenden la situación porque la viven todos los días.

En este sentido, Ojea expresó que “la Diócesis trabaja, hace mucho tiempo y como puede, con los jóvenes en riesgo, una problemática compleja en la que se mezcla la exclusión, la falta de afecto familiar, salud y educación de calidad. La idea es que los vecinos no los estigmaticen y que los ayuden a salir de la adicción”.

“Estamos convencidos de que el modo de abordar este problema es de forma comunitaria, por eso empezamos con estos Centro Barriales que buscaremos ampliar cada vez más. Nosotros vamos a aportar este acercamiento, y así provocar en los chicos este deseo de salir y aprovechar estos espacios de escucha e integrarse de otra manera al tejido social. Este es un problema social, que nos involucra a todos”, concluyó Ojea.

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