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Mamás y bebés no están solos: las “cadenas de apoyo” que permiten promover la lactancia materna

Por sus múltiples beneficios, es una de las prácticas con mayor impacto positivo en la salud pública. Familiares, amigos, compañeros de trabajo, el sistema de salud y los gobiernos juegan un rol clave para construir un ámbito favorable al amamantamiento. Cuáles son los desafíos pendientes para alcanzar las tasas de lactancia previstas por la OMS para el 2030.

La lactancia materna es una de las intervenciones de salud pública con mayor impacto en la supervivencia, el crecimiento, el desarrollo y el bienestar de niños, niñas y madres. Sus beneficios trascienden el ámbito individual, ya que contribuyen a reducir las desigualdades, fortalecer la seguridad alimentaria y promover sociedades más saludables, equitativas y sostenibles. A tal punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) la reconocen como una práctica esencial para la salud infantil y una inversión estratégica para el desarrollo humano y económico. Es por eso que una tarea de tal magnitud no depende sólo del esfuerzo de las madres, sino que requiere de un compromiso de toda la sociedad.

“La denominada ‘Cadena Cálida de Apoyo’ (Warm Chain of Support) resalta la importancia de la acción coordinada entre las familias, los profesionales de la salud, las puericultoras, organizaciones comunitarias, instituciones sanitarias, lugares de trabajo y responsables de establecer políticas públicas. Esta articulación resulta fundamental para construir un entorno favorable que brinde sostén continuo a la díada madre-bebé desde el embarazo y el nacimiento hasta los primeros años de vida”, explica la doctora Ana Pedraza (MN 42867), jefa de Neonatología de Clínica y Maternidad Suizo Argentina.

Este sábado 1° de agosto comienza la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, una campaña internacional coordinada por la Alianza Mundial Pro Lactancia Materna (WABA) en más de 170 países. Este año el lema es “Lactancia Materna, un inicio sostenible en cualquier circunstancia: fortalezcamos las acciones que funcionan”, y tiene como objetivos reconocer los avances alcanzados en la promoción de esta práctica vital, aprender de las experiencias exitosas y renovar el compromiso con acciones concretas que garanticen el derecho de todas las madres, niñas y niños a recibir el apoyo necesario para iniciar, establecer y sostener una lactancia materna exitosa. “Fortalecer aquello que ha demostrado ser eficaz significa avanzar hacia sistemas de atención más equitativos, inclusivos y sostenibles, capaces de generar beneficios duraderos para la salud y el bienestar de las generaciones presentes y futuras”, dice el doctor Jorge Lezcano (MN 110054), neonatólogo en jefe del Servicio de Neonatología del Sanatorio de los Arcos.

Una luz de alerta

A pesar de los avances alcanzados en las últimas décadas, las tasas de lactancia materna exclusiva continúan por debajo de las metas establecidas por la OMS. “Esta situación evidencia que su éxito no depende únicamente de la decisión o el compromiso de las madres, sino también de la existencia de condiciones favorables, entornos protectores, redes de apoyo y políticas públicas sostenidas que faciliten el inicio y la continuidad del amamantamiento. En este sentido, la evidencia científica demuestra que el acompañamiento profesional oportuno, el apoyo familiar y comunitario, así como el acceso a servicios de salud de calidad, son factores determinantes para el éxito de la lactancia”, sostiene la doctora Pedraza.

“Desde la perspectiva de la puericultura, fortalecer aquello que funciona implica reconocer y visibilizar el valor del acompañamiento cercano, respetuoso y basado en evidencia científica que reciben las familias durante el proceso de amamantamiento. La promoción de espacios de escucha, educación y apoyo oportuno favorece la confianza de las madres contribuyendo al ejercicio pleno de su derecho a amamantar”, suma la licenciada Marcela Sánchez,  coordinadora de Puericultura de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina que, al igual que el Sanatorio de los Arcos, fueron acreditados como Hospitales Amigos de la Lactancia (HAL), por OMS, UNICEF y el Ministerio de Salud de la Nación. La Iniciativa HAL, detalla la especialista, engloba las acciones necesarias para promover que todos los hospitales y servicios de maternidad se transformen en centros de apoyo del amamantamiento, y aborda uno de los principales factores que han contribuido al declive de la lactancia: las prácticas hospitalarias que interfieren con la alimentación al pecho.

La doctora Tania Maidah (MP 4430), jefa de neonatología del Sanatorio Altos de Salta, destaca que la construcción de entornos protectores requiere el compromiso articulado de los servicios de salud, las comunidades, los ámbitos laborales y los responsables de la formulación de políticas públicas, promoviendo una cultura que valore la lactancia como un bien social, un derecho de las madres y de sus hijas e hijos y una estrategia fundamental para mejorar la salud pública y contribuir al desarrollo sostenible.

Los beneficios de la lactancia

Para avanzar en estos objetivos, es imprescindible conocer por qué es tan importante la lactancia materna. “No solo favorece la salud del niño, sino también brinda a las madres, a las familias y a toda la sociedad múltiples beneficios, los que resultan óptimos si la lactancia es exclusiva. Es aconsejable que los recién nacidos sean alimentados exclusivamente dándoles el pecho durante los primeros seis meses de edad. Los beneficios de la leche materna continúan aun después de añadir otros alimentos a la dieta a partir de los seis meses”, plantea la  licenciada María Teresa D’Osualdo, coordinadora de Puericultura del Sanatorio Los Arcos.

“Entre sus beneficios ampliamente comprobados, se destaca que favorece el crecimiento y desarrollo óptimos del niño, al aportar nutrientes de alta calidad. Contribuye a reducir la mortalidad infantil y ofrece múltiples ventajas como protección frente a infecciones respiratorias y gastrointestinales, menor incidencia de otitis y desnutrición, así como una menor probabilidad de padecer enfermedades crónicas como sobrepeso, obesidad, hipertensión y diabetes. En las madres, en tanto, disminuye el riesgo de hemorragia posparto, anemia, osteoporosis, depresión posparto, hipertensión y reduce la probabilidad de desarrollar cáncer de mama y de ovario”, destaca la especialista.

Otro punto a favor es el impacto económico positivo de la lactancia materna. En otras palabras, el amamantamiento ahorra dinero. El costo de una dieta adecuada para la madre es menor que el costo de dar al niño una fórmula artificial, ya que sólo necesita consumir 500 calorías adicionales por día. Del mismo modo, para la sociedad, contribuye a reducir los gastos de las familias y de los países, al eliminar el costo de la leche artificial y ahorrar en gastos de salud. No requiere envases, ni transporte ni combustible. A tal punto que se calcula que si todos los niños fueran amamantados hasta los seis meses aumentaría el PBI del mundo un 0.49%.

Qué podemos hacer como sociedad

El nacimiento de un hijo como así también la vuelta a casa con un recién nacido son momentos de emociones intensas y muchos cambios. La lactancia, además de ser una elección, es un proceso que necesita práctica, información y, sobre todo, acompañamiento, sabiendo que cada lactancia es única y que no todo es perfecto desde un inicio, sino que se trata de un aprendizaje diario. En ese camino es clave el compromiso de todos los sectores de la sociedad.

El acompañamiento, plantea la doctora Pedraza, debe comenzar en el período prenatal, continuar en las hospitalizaciones y mantenerse tras el alta. Todo el personal de salud debe estar capacitado y ser accesible para atender las dificultades que puedan surgir. La familia desempeña un rol clave, porque es el sostén más cercano. Por eso es importante que todos, desde el lugar que nos toque acompañar el proceso, conozcamos las cinco pautas básicas de la lactancia materna:

·        Favorecer el contacto piel con piel: mejora la producción de oxitocina, ayuda a regular la temperatura, respiración y latidos del bebé, refuerza el apego y el vínculo seguro.
·        Estimular la lactancia a libre demanda: sin horarios fijos, cuando el bebé lo necesita. Aprender a reconocer las señales de hambre del bebé: succión, movimientos de cabeza, búsqueda.
·        Crear un entorno tranquilo y cómodo: espacios relajados, sin interrupciones, postura cómoda (almohadones, amamantadores).
·        El rol de la familia: además de brindar acompañamiento, cumplen un rol clave al permitir que la mamá delegue tareas y tenga momentos de descanso.
·        Buscar información, apoyo y acompañamiento profesional: es importante hacerlo durante la internación y evacuar todas las dudas que surjan después del alta con enfermeras, médicos y puericultoras, en forma presencial o a través de consultas virtuales.

“Este apoyo familiar y de los profesionales de la salud debe estar acompañado también por un compromiso de toda la sociedad. Los lugares de trabajo, las organizaciones de la sociedad civil, los gobiernos, los sistemas de salud y las comunidades son quienes de distintas maneras pueden participar para disminuir la brecha. Los espacios laborales deben fomentar el acompañamiento entre compañeros y la implementación de ‘Espacios Amigos de la Lactancia’, donde las madres cuando retoman su actividad laboral puedan extraer, conservar y transportar su leche de manera segura”, agrega el doctor Lezcano, del Sanatorio Los Arcos.

Un desafío con las puertas abiertas

De cara a futuro, los principales objetivos pendientes incluyen alcanzar el 70% de lactancia materna exclusiva para 2030, revertir las tendencias decrecientes en países de bajos ingresos y romper las barreras estructurales que les impiden a las madres amamantar según sus deseos. Las proyecciones hoy indican que si se mantiene el ritmo de mejora actual (0,7 puntos porcentuales al año), apenas se alcanzará el 61% de lactancia materna exclusiva para 2030 a nivel mundial.

Los datos más recientes en la Argentina, en base a la Encuesta Nacional de Lactancia (ENaLac) de 2022, muestran que hay un muy buen inicio que alcanza al 97,4% de los recién nacidos y un aumento respecto de mediciones anteriores en la continuidad hacia los 12-15 meses (con un 80,6%). A pesar de los avances, persisten desafíos significativos: la lactancia exclusiva a los 6 meses ha caído al 44,7%, con marcadas disparidades regionales.

“Resulta fundamental identificar, evaluar y fortalecer las políticas, programas y estrategias que han demostrado ser efectivas para promover y apoyar la lactancia materna en diversos contextos sociales, culturales y sanitarios. El análisis y la difusión de experiencias exitosas permiten consolidar intervenciones basadas en evidencia, favorecer el inicio oportuno y la continuidad de la lactancia, y fortalecer las capacidades de los sistemas de salud para brindar un acompañamiento integral a las familias. De este modo se generan mejores oportunidades para la salud con efectos positivos que se extienden a la comunidad en su conjunto”, concluye la doctora Pedraza, en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026.

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