Venta Libre de Medicamentos: Denuncian descontrol y grave riesgo para la población

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El Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal (COFyBCF) y la Asociación de Agentes de Propaganda Médica (AAPM) cuyo Secretario General es Ricardo Peidro, alertamos a la población y a las autoridades sanitarias sobre el incremento de la venta ilegal de medicamentos por fuera de las farmacias, con el riesgo que implica el consumo de remedios adulterados, falsificados, sin la prescripción del médico y sin el control de calidad del farmacéutico.

Las entidades profesionales consideramos que es necesario y urgente que se extremen las medidas de control, mediante de la aplicación de las leyes vigentes, se sancione la irresponsable publicidad medicamentosa y se regule con eficacia la venta exclusiva en las farmacias, combatiendo cualquier otra boca de expendio en la que no esté presente un profesional farmacéutico.

Estamos ante un punto de inflexión en que debemos reaccionar, sumando a todos los sectores involucrados en la comercialización del medicamento, porque se está imponiendo una peligrosa libertad de mercado, confundiendo medicamento de venta libre en venta “liberalizada”, favorecida por la actitud condescendiente y permisiva de las autoridades sanitarias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que toleran que la venta por fuera de las farmacias se conviertan en una amenaza para la salud de la gente.

Solo en ese estado de descontrol, se entiende que un laboratorio, Bayer, haya repartido entre el público un medicamento de venta libre durante la última edición de la Maratón Internacional de la Ciudad de Buenos Aires, como si estuviese regalando souvenirs o estampitas.

Y tampoco se actúa con rigidez y aplicando la ley, cuando los farmacéuticos de Capital Federal presentan pruebas irrefutables ante la ANMAT de la venta de medicamentos por fuera de las farmacias, como aconteció recientemente. Pruebas que están disponibles para el periodismo.

¿Quién se hace responsable de la venta libre de medicamentos en este país y de las muertes que provoca?. Parece que nadie.

Sin embargo, los visitadores médicos, los farmacéuticos y los médicos somos profesionales matriculados y si cometemos algún error que implica un daño para la salud de terceros, somos punibles y seremos castigados por la ley, como corresponde.

No así el kiosquero o el almacenero que expende un medicamento como si fuera una golosina, muchas veces en blisters o fraccionados por unidad, y sin ninguna capacidad profesional, sin dar ninguna seguridad de que el producto sea original o trucho.

Los que expenden medicamentos por fuera de las farmacias o promocionan la automedicación desde los medios de comunicación tampoco son punibles si sus “consejos” producen daños “colaterales”para la salud de los consumidores.

La venta y publicidad engañosa en los medios callejeros, en carteleras de estaciones de subterráneo y a través de la televisión, prometiendo curas milagrosas, requiere de una respuesta de parte de los actores responsables de la cadena de comercialización.

Por eso consideramos que es momentos de sumar a los médicos y otros profesionales en una campaña contra el abuso medicamentoso que se ha instalado en la sociedad argentina, favorecido por la tolerancia y la displicencia de las autoridades sanitarias.

Es momento de que los legisladores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, discutan y aprueben regulaciones más eficaces para combatir la venta libre de medicamentos fuera del ámbito seguro y natural que es la farmacia.

El Congreso Nacional sancionó en diciembre 2009 la Ley 26567 que prohíbe la comercialización de medicamentos de venta libre fuera del ámbito de las farmacias, modificando el decreto firmado por Carlos Saúl Menem que autorizaba la venta de estos productos en diversos establecimientos (quioscos, supermercados, estaciones de servicio, etc).

Esta ley adhirió todo el país, incluyendo la Ciudad de Buenos Aires, donde fue aprobada por 32 votos y 26 en contra (noviembre 2011) por la Legislatura, pero luego fue vetada por el Jefe de Gobierno de la CABA, Ingeniero Mauricio Macri.

Desde entonces, la Ciudad de Buenos Aires es un “territorio anárquico” donde vale todo o casi todo.

Tampoco se puede esperar responsabilidad de Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (Capemvel) que se promociona a sí misma como “Cuidando la salud de todos los argentinos”.

Sin embargo, esa misma cámara publicita entre sus “novedades” terapéuticas que “la aspirina aumenta la supervivencia en un tipo de cáncer colorectal” y “Curan arritmias mortales con ibopuprofeno”.

En ningún caso se mencionan los efectos adversos de ambos medicamentos de los que existen profusos estudios científicos internacionales.

Es difícil ponderar las muertes provocadas por los medicamentos de venta libre o el abuso en el consumo de medicamentos, en la mayoría de los casos producidos por la automedicación fomentada por las publicidades en los medios de comunicación.

Pero sí está demostrado con estadísticas que las muertes provocadas por el consumo abusivo de medicamentos en Argentina y Estados Unidos superan los decesos causados por la cocaína, la heroína e incluso por los accidentes de tránsito, coincidieron organismos sanitarios y profesionales de ambos países.

En Argentina, 2 de cada 10 personas consumen medicamentos de venta libre en forma crónica sin que sea necesario. Y sólo el 37% lo hace por prescripción profesional.

En Estados Unidos las muertes por sobredosis de medicamentos –en su mayoría sin receta médica- no sólo superan las víctimas por consumo de cocaína y heroína, sino que también supera el número de decesos por heridas de bala y accidentes de autos.

Un estudio de la doctora Barbara Starfield publicado el 26 de julio del 2000 en la revista Journal of The American Medical Association reveló que 106 mil personas habían fallecido ese año como resultado directo del uso indebido o el abuso de medicamentos.

Peor aún, en Estados Unidos cada año 2,2 millones de pacientes son hospitalizados por reacciones adversas graves a los medicamentos, de acuerdo a estudios reciente (IEPS.com.ar).

“Cincuenta estadounidenses fallecen cada día por sobredosis de analgésicos y 6.1 millones de personas abusan de ellos o los ingiere incorrectamente”, según un reciente informe publicado por Trustofr American Health (Fundación de Salud Pública).

“Sólo en Europa se producen casi 200.000 muertes por medicamentos al año. No sólo industria farmacéutica produce fármacos para enfermedades que inventaremos. También la industria alimenticiamedicaliza”, señaló el investigador Carlos Ponte, presidente y miembro fundador de No Gracias.EU, una plataforma creada “para transparentar las relaciones con la industria farmacéutica”.

De eso no habla la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (Capemvel) en su página institucional.

En Argentina un relevamiento realizado en la guardia de la División Toxicología del Hospital Fernández de la Ciudad de Buenos Aires, indico que durante 2011 se asistieron 3741 pacientes de los cuales el 11,5 por ciento de ellos, 430, correspondieron a intoxicaciones medicamentosas, siendo 125 casos originados por medicamentos de venta bajo receta archivada y los 305 restantes en su gran mayoría de medicamentos de venta libre, informó el profesor Carlos Damin, jefe de la División Toxicología del mencionado centro asistencial porteño.

“Esto ubica a los medicamentos como la segunda causa de intoxicación por frecuencia en un hospital general de agudos, siendo la primera la intoxicación por bebidas alcohólicas, 1029 pacientes, la tercera el monóxido de carbono, 390 pacientes y la cuarta la cocaína, 290 pacientes”, detalló el facultativo del Hospital Fernández.

Venta libre y venta ilegal de medicamentos son temas de coyuntura y urgentes. Pero también es tiempo de discutir una Ley de Medicamentos, inexistente en este país, para apuntar a las cuestiones estructurales que han convertido en el mercado farmacéutico en un descontrol, en un coto de caza de pacientes y enfermos, reales o imaginarios.

Esa tarea nos excede como entidades profesionales, pero junto podemos conseguir que nuestro reclamo sea escuchado por los legisladores, en el Congreso Nacional o en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Es hora de ponernos firmes para frenar a quienes solo entienden el medicamento como un negocio, como una caja recaudadora, como la oportunidad de promocionar analgésicos o medicamentos para la tos, el resfrío o la gripe, cuando llega el invierno.

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