Dentistas voluntarios atienden gratis en sus consultorios a más de 230 chicos con problemas graves

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Un total de 130 dentistas abren sus consultorios particulares cada día para poner su pericia, tiempo e insumos a disposición de unos 234 chicos, a los que atienden gratis hasta la mayoría de edad. Son los miembros argentinos de “dentistas del bien”, la mayor red de voluntariado odontólogico que a nivel global cuenta con 16.000 voluntarios y 58.000 beneficiarios de 12 países.

“Lo más valioso que tiene que poner el voluntario es su tiempo, pero si tenés tiempo para ver la televisión, tenés para brindarle a una persona lo que necesita, y mientras más voluntarios seamos, más chicos vamos a poder ayudar. Yo lo hago como una devolución de lo que mi país me regaló”, aseguró a Télam la ortodoncista y coordinadora marplatenses María Delia Toulouse.

“Hay mucho bullyng entre los adolescentes y ver que un nene te mira y se le llenan los ojos de lágrimas porque no sabe decirte gracias, no tiene precio. La verdad, si fuera por mí, llenaría el consultorio sólo con estos chicos”, agregó desde la ciudad de Sao Bento, donde la semana pasada se realizó el Sorriso Do Bem 2015, el evento anual de los dentistas el bien.

Creado por el reconocido odontólogo brasileño Fabio Bibancos en 2002, “Dentistas del Bien” es el principal proyecto de la ONG Turma do Bem (TDB, Equipo del Bien), que en 2011 desembarcó en la ciudad chaqueña de Resistencia, con esta iniciativa.

En la actualidad el proyecto también funciona exitosamente en las ciudades de Fontana (Chaco), Formosa, Pirané (Formosa) y Córdoba; pero el gran desafío es terminar de despegar en la Ciudad de Buenos Aires, donde el 28 de septiembre pasado se realizó la primera megaevaluación dental para seleccionar futuros beneficiarios.

Como resultado de esta actividad realizada en el Club Jóvenes Deportistas de Villa Lugano, 28 chicos de entre 11 y 17 años podrán solucionar definitivamente sus problemas de caries, gingivitis, alineación, apiñamiento o falta de piezas dentales, gracias al trabajo de 26 dentistas voluntarios de la Ciudad.

“Las personas pobres no tienen el acceso a cepillo de dientes, crema e hilo dental y por eso tienen muchos problemas bucales, pero los dentistas están reservados a las elites: éste es un problema social global porque en todos lados la de la pobreza es una cara sin dientes”, explicó Bibancos, presidente voluntario de TDB y antes conocido como “el odontólogo de las celebridades” en Brasil.

“Además, los dentistas no tenemos una formación humanista sino técnica, que no nos permite pensarnos para ayudar a las personas que lo necesitan”, dijo quien ha sido reconocido internacionalmente por Ashoka y por Schwab Foundation como ejemplo de emprendendorismo social por su trabajo en TDB.

No obstante, proyectos como Dentistas do Bem son posibles gracias a “a una formación familiar” de los dentistas latinoamericanos, que potencia la “vena social” latente en muchos de ellos y explica que la iniciativa “se haya expandido tan rápidamente” por el subcontinente al que pertenecen 11 de los 12 países (el restante es Portugal) donde está presente la ONG.

“Nosotros conseguimos un impacto social muy grande con muy poco dinero, porque lo caro del dentista son sus manos. Si el trabajo fuera pago nos costaría como 6.000 dólares anuales por cada niño en tratamiento, en vez de los 30 que gastamos”, dijo.

Como es una red de voluntarios, el rol de la ONG se limita a convocar y oficiar de intermediaria entre todos los involucrados en el proyecto, así como brindar acompañamiento durante las distintas etapas.

Los beneficiarios son elegidos a partir de una evaluación realizada en escuelas públicas y organizaciones sociales, que prioriza a los chicos con problemas bucales más graves, con menos recursos y los de mayor edad porque están más cerca de incorporarse al mercado laboral.

“Cuando llega a nosotros la persona está triste, no come, siente dolor; pero al final está feliz porque si tiene dientes puede hacer todo, desde conseguir un trabajo hasta tener pareja”, explicó.

“Para una chica o un chico, una dentadura estropeada no es sólo una cuestión estética. Pareciera que sin dientes se puede vivir: nosotros estamos denunciando que no es así y que tenemos que dar la oportunidad a los jóvenes de tener su sonrisa”, sostuvo.

La odontóloga TDB más antigua de Argentina es Mirna Kazmer, una entusiasta del proyecto que se ha tomado muy a pecho también la tarea de reclutar a nuevos voluntarios para que la experiencia crezca en el país.

“En Chaco los voluntarios son dentistas súper conocidos, que tienen grandes clínicas donde estos chicos son atendidos con los mismos materiales, la misma rapidez y la alegría con que tratamos a un paciente que paga todo”, explicó.

“Uno como odontólogo es privilegiado: yo amo lo que hago, encima me pagan muy bien. ¿Por qué no puedo regalar mis conocimientos para que este mundo sea tan lindo para otros como lo es para mí?”, se preguntó Frida Álvarez Allende, una odontóloga porteña que acaba de sumarse al proyecto.

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