Colecta Anual de Caritas en la Diócesis de San Isidro

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Este año el lema de nuestra colecta de Cáritas es “Compartir es amar”. Seguimos apuntando alto “Pobreza Cero”.

Me detengo dos segunditos en esto de “compartir”, que es tan propio del Evangelio y de la vida cristiana. Está formado por la palabra “con”, con el hermano y “partir”, que es una riquísima palabra castellana.

Partir, de allí viene partida, parto, quiere decir por un lado cortar, quiere decir algo que me cuesta, me duele partir, pero por otro lado partir también es salir, ir hacia un mundo nuevo, caminar hacia una realidad nueva. Por eso los cristianos cuando compartimos crecemos. Puede dolernos compartir, hay algo que tengo que dejar de mí, hay algo de lo que me tengo que separar, pero al mismo tiempo voy hacia una realidad nueva porque el compartir me enriquece, me hace ser mejor persona y mejor cristiano.

Cuando decimos, por ejemplo, que los primeros cristianos estaban unidos en la fracción del pan, la fracción del pan suponía que rompían el pan y lo compartían pero por otro lado suponía la fracción de nuestro egoísmo y el crecimiento en el amor. Por eso dice el Libro de los Hechos que se amaban de tal manera que todo el pueblo podía comprobar ese amor y quedaba edificado por ese amor de los cristianos.

Compartir es amar. Dice el Papa en el mensaje de cuaresma que él desconfía de la limosna que no duela y que no cueste. Por eso yo les quiero pedir en esta colecta de Cáritas que mirando los rostros, con el corazón, de nuestros hermanos que más necesitan y que se acercan a nuestros centros de Cáritas, con dificultades en sus viviendas, donde muchas veces viven un hacinamiento que hace muchísimo mal a la vida, que produce grandes males. A veces faltas en lo esencial que hacen a la dignidad humana para vivir, el trabajo, el alimento, el vestido. A los hermanos que viven estas nuevas pobrezas, que tienen que ver con las violencias que han aparecido y que son realmente espantosas. También, cuando hablamos de nuevas pobrezas, hablamos de las dependencias, de las adicciones, hablamos del trato de personas, hablamos de aquello que denigra profundamente la dignidad d e la persona humana. Que mirando esos rostros nosotros podamos dar algo de nosotros mismos, algo que toque verdaderamente nuestro corazón y compartir.

Compartir es amar. Seguimos apuntando alto. Queremos llegar a ese ideal de la pobreza cero en nuestra Patria y en nuestra América Latina. No es una utopía, podemos, tenemos los recursos humanos, tenemos los recursos naturales, tenemos que empeñarnos cada año más en esta tarea de poder construir juntos un mundo con pobreza cero. Por eso decimos “seguimos apuntando alto”, que es una frase que tiene que ver con la esperanza, tiene que ver con la aspiración.

La Colecta es una oportunidad en nuestras comunidades de crecer también nosotros como comunidad. Trabajan en su promoción, en su preparación y en el desarrollo efectivo de la colecta, miembros de la comunidad de todas las edades. Es hermosísimo ver como jóvenes salen a la calle con las alcancías buscando la colaboración de los hermanos. Y también, de distintas formas, de distintos modos que esta colaboración pueda acercarse.

El clima espiritual en el que preparamos y vivimos la colecta es importantísimo también para el efecto mismo de la colecta.

Yo deseo de todo corazón que en todo el país y especialmente en nuestra diócesis de San Isidro, particularmente en la diócesis de San Isidro, sigamos creciendo en esto que provoca la colecta, de sentir nuestras obras, nuestros centros de Cáritas más nuestros, de sentir el servicio que prestan a la comunidad. Tenemos más de cien comedores, merenderos, apoyos escolares. Pensemos en todos aquellos que trabajan en nuestra educación no formal, conteniendo a tantos chicos en los contra turnos de las escuelas, jardines maternales. Tenemos hogares. Tenemos Casa del Joven. De cuántas maneras a través de Cáritas estamos realizando muchísimas obras que contienen a nuestros chicos. Trabajar por nuestros niños y por nuestros jóvenes es el futuro. Tenemos que cuidarlos de un modo especial y ante los flagelos tremendos que vivimos en este momento, poder contenerlos, poder evitar que vayan a la esquina a hacer nada, donde no aprenden nada bueno.

Pidámosle al Señor que cada colecta y particularmente esta colecta que se aproxima nos haga compartir de verdad. Esto es crecer en el amor y vivir este sueño que no es una utopía de apuntar alto a la pobreza cero.

Que el Señor nos conceda una colecta que sea el fruto de un trabajo comunitario, de un trabajo interior y que no solamente sea efectivamente exitosa sino que también sirva para crear vínculos, para crear nuevos lazos y valorarnos más en todas nuestras comunidades.

Que Dios los bendiga.

 

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