Trastornos del crecimiento: cuándo consultar con el pediatra

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La consulta se sugiere “de inmediato” si un chico no cambia el número de zapato o el ruedo de sus pantalones, o si la comparación en altura con sus compañeros despierta sospechas, ya que la detección temprana es “fundamental” para iniciar un tratamiento.

“El crecimiento es el indicador por excelencia de la salud. Cualquier situación que afecte la salud puede alterar la talla durante la infancia, y si eso no es detectado a tiempo, puede verse comprometida la talla final”, señaló la pediatra endocrinóloga Ana Keselman.

La especialista detalló que algunas enfermedades respiratorias, renales, gastrointestinales, cardíacas o metabólicas y anomalías genéticas o cromosómicas, así como alteraciones hormonales, pueden causar trastornos en el crecimiento de los chicos.

Así, para conocer si un niño está teniendo un desarrollo normal o si es pertinente sospechar alguna patología, son de vital importancia el examen físico periódico, chequeo de talla, peso y contorno de la cabeza.

“Es frecuente que los padres lleven a sus hijos al pediatra únicamente ante un caso de emergencia, por la expresión aguda de un síntoma, y como los tiempos del día a día son acotados es probable que el médico focalice la consulta en ese aspecto sin realizar los controles de crecimiento”, retomó la también miembro del Servicio de Endocrinología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, quien recordó que la visita debe ser mensual en los menores de un año; luego, trimestral y a partir de los tres años, semestral.

Keselman enfatizó que “es fundamental que el pediatra controle si el chico está creciendo adecuadamente para la edad y la etapa del desarrollo en que se encuentra, porque muchas veces el único signo de una enfermedad es la detención del crecimiento”.

Entre los factores que pueden influir en la talla están, entonces, la alimentación, la salud general y la herencia genética: “Si bien la mayoría de las veces las causas de la baja talla aparecen en niños nacidos de familias donde los padres presentan baja estatura o maduran más lentamente, en algunos casos se sospecha que alguno de los padres transmitió alguna patología que impactó en el crecimiento, por lo que al estudiar a un chico con baja talla es de utilidad evaluar también sus antecedentes”, agregó Keselman.

Uno de los casos más conocidos de trastorno del crecimiento fue el del futbolista Lionel Messi, a quien le descubrieron la alteración a los 11 años.

“Cuando tenía 11 años me descubrieron un problema de la hormona de crecimiento y tuve que empezar a hacer un tratamiento para crecer con normalidad. Me tenía que poner todas las noches inyecciones en las piernas, una vez en cada una, durante tres años seguidos”, contó el mismo Messi en un video de YouTube.

En tanto, su papá y representante, Jorge Messi, escribió en la página de la Fundación que lleva el nombre del futbolista que “en el caso de Lionel, un equipo de médicos y bioquímicos realizó los estudios pertinentes y los análisis determinaron que padecía una insuficiencia hormonal, dolencia de la que, gracias a un acertado diagnóstico, fue tratado con resultado, como todos bien saben, positivo”.

Sin embargo, Keselman señaló que hay pocas patologías en las que está indicado el uso de hormona de crecimiento: “La patología por excelencia en la que es fundamental su uso es en la Insuficiencia Hipofisaria (IH)”, precisó.

En los niños afectados, su crecimiento se ve alterado por la falta de producción de hormona de crecimiento por la glándula hipófisis, cuyos signos característicos incluyen inadecuadas velocidades de crecimiento en niños o adolescentes, rostros infantiles, presencia de grasa en tórax y abdomen, manos y pies pequeños, desarrollo muscular insuficiente y bajo nivel de glucosa en la sangre.

Algunos pacientes pueden presentar pene muy pequeño (micropene) y testículos que no están en el escroto (criptorquidia), muchas veces detectado desde el nacimiento. Otros síntomas pueden ser retraso en la pubertad o signos clínicos neuro-oftalmológicos tales como alteración de la visión, cefaleas y convulsiones, entre otros.

“Ante la detección de una alteración en la secreción de hormona de crecimiento, existe un tratamiento que permite corregir la situación y consiste en la administración de la hormona faltante. Si el trastorno se diagnostica tempranamente y si el paciente presenta buena adherencia al tratamiento, pueden alcanzarse resultados favorables”, completó la especialista.

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