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La hipertensión afecta a casi la mitad de los adultos argentinos y muchos no lo saben

En el Día Mundial de la Hipertensión, especialistas advierten que gran parte del sodio consumido proviene de alimentos ultraprocesados y destacan el rol clave de la alimentación en la prevención y el control de la enfermedad.

En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se conmemora cada 17 de mayo, este año bajo el lema «¡Controlando la hipertensión juntos!», especialistas ponen el foco tanto en la importancia de visibilizar esta enfermedad como enel impacto de la nutrición y los hábitos cotidianos en su prevención y control.

La Lic. Patricia Peppo, vicedirectora de la Licenciatura en Nutrición de Fundación Barceló, señala que “según estudios como el RENATA-2 (2015-2016) y datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2018 (ENFR), entre el 36,3 y el 46,6 por ciento de los adultos argentinos tienen presión arterial elevada y cerca de uno de cada tres desconoce su diagnóstico.”

Además, el nuevo Informe Mundial de Hipertensión 2025 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestra que más de la mitad de los adultos argentinos entre 30 y 79 años (51%) presenta hipertensión arterial (HTA), una cifra superior al promedio mundial (34%).

La hipertensión arterial es una de las principales causas prevenibles de enfermedades cardiovasculares en el mundo. Conocida como una “enfermedad silenciosa”, suele no presentar síntomas durante años, lo que la convierte en un riesgo muchas veces subestimado en la vida cotidiana. Entre los principales factores de riesgo se destacan la obesidad (36%) y un consumo promedio de sal de 9 g/día, casi el doble de lo recomendado por la OMS.

Según explica la Lic. Patricia Peppo, uno de los errores más frecuentes es asociar el consumo de sodio únicamente con la sal que se agrega a las comidas.  “Gran parte del sodio que se consume no proviene de la sal visible, sino de alimentos ultraprocesados como panificados industriales, snacks, enlatados, caldos, sopas instantáneas y productos listos para consumir, que muchas veces no se perciben como salados», señala. Este dato resulta clave en un contexto en el que la alimentación ultraprocesada tiene cada vez mayor presencia en la dieta cotidiana. 

Frente a un problema de salud que, en muchos casos, requiere tratamiento médico, la nutrición aparece como una herramienta complementaria de enorme valor. Una alimentación basada en alimentos frescos y naturales —frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y lácteos descremados— contribuye de manera significativa tanto a la prevención como al control de la presión arterial.

Entre las principales recomendaciones para prevenir y controlar la hipertensión, la Lic. Patricia Peppo destaca:

  • Reducir el agregado de sal al cocinar y en la mesa, para ello se puede utilizar en las preparaciones condimentos aromáticos como romero, laurel, orégano, etc.
  • Priorizar métodos de cocción simples, como horno, vapor, plancha o hervido.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras.
  • Elegir carnes magras y limitar embutidos y fiambres.
  • Incorporar legumbres y cereales integrales de manera regular.
  • Leer las etiquetas de los alimentos para identificar el contenido de sodio.

 «Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden generar un gran impacto en la salud cardiovascular», subraya la especialista.

Para la Lic. Peppo, el lema de este año refleja una realidad que la práctica clínica confirma: el manejo de la hipertensión «no depende únicamente del tratamiento farmacológico, sino del compromiso conjunto entre el equipo de salud, el paciente y su entorno». En ese marco, la consulta nutricional cumple un rol central al traducir las recomendaciones generales a la realidad concreta de cada persona, considerando su contexto social, económico y cultural. «Acompañar, educar y brindar herramientas prácticas permite que las personas adopten cambios sostenibles en su alimentación y estilo de vida, favoreciendo una mejor adherencia y resultados a largo plazo», afirma.

El panorama se vuelve aún más urgente cuando se considera que solo entre el 20 y el 30 por ciento de quienes tienen hipertensión logran mantener su presión bajo control, un número que señala la necesidad de fortalecer la prevención y el seguimiento desde múltiples frentes: la alimentación, la actividad física, el peso corporal y el control médico periódico. «La hipertensión se puede prevenir y controlar. Medirse la presión regularmente, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física y consultar periódicamente con profesionales de la salud son acciones simples que pueden marcar una gran diferencia», concluye la licenciada. «Cuidar la alimentación hoy es invertir en salud para el futuro.»

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