Merlo: Otro golpe al juego clandestino

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Dos locales donde se realizaban apuestas clandestinas, ubicados en la localidad de Mariano Acosta, partido de Merlo, fueron allanados en las últimas horas durante un operativo en conjunto llevado a cabo por el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y el Instituto Provincial de Loterías y Casinos

El procedimiento se efectuó en el Barrio Ferrari de esa localidad, y estuvo a cargo del Personal de la Comisión para la Prevención y Represión del Juego Ilegal, quienes a través de una serie de investigaciones que se realizan en todo el territorio bonaerense, lograron detectar los focos del juego ilegal, en esa zona del Oeste del conurbano.

Mediante una inspección de rutina, los efectivos llegaron a un comercio, ubicado en la calle García Belloso Velloso al 500 y allí apresaron a una mujer que se encargaba de un local de ventas de artículos de limpieza que funcionaba como “pantalla” para llevar adelante el verdadero hecho delictivo: el juego clandestino.

Juego Clandestino 4

Dentro del local, la policía se dedicó a la inspección, pudiendo constatar a través de una ventana circular que estaba tapada, una habitación lindera que operaba como “casino”, ya que la misma se encontraba toda ambientada y equipada por máquinas de juegos y contaba con un ingreso por una puerta independiente.

La detenida, además de vender al público bidones de lavandina, detergente y jabón para la ropa, se dedicaba a levantar quiniela clandestina y administraba el uso de las máquinas tragamonedas, cobrando las cargas virtuales y pagando los premios de los ganadores en efectivo.

En tanto, las pesquisas lograron secuestrar las máquinas en las que jugaban los apostadores en la sala de casino, la documentación probatoria de la captación de quiniela, (cartelería, talonarios de apuestas) y dinero en efectivo.

Juego Clandestino 5

Asimismo, junto a la mujer, quedó detenido un hombre, también como responsable del lugar, por infracción al Art. 301 bis del Código Penal de la Nación, por lo que ambos fueron puestos a disposición de la UFI 8 de Morón, a cargo del Dr. Ciquier Rodríguez.

Según determinaron los investigadores, los locales estaban interconectados y en uno de ellos se jugaba a la quiniela clandestina y el restante contaba con computadoras que tenían programas similares al de un tragamonedas

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