“No maté a nadie, no es grave” afirmó conductor alcoholizado

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Justificativos de todo tipo y felicitaciones a los efectivos en controles de alcoholemia realizados este fin de semana en Quilmes y Vicente López

“No maté a nadie, no es grave” afirmó uno de los conductores cuando la policía de la provincia de Buenos Aires le informó que tenía más alcohol en sangre de lo permitido. Además, durante los controles, uno de los automovilistas chocó a otro mientras esperaba para soplar la pipeta. El autor del choque, además de estar alcoholizado, no tenía seguro, cédula verde ni licencia de conducir.

Visiblemente borracho el conductor trató de explicar que el accidente no había sido tan grave. “Si van a otros lados hay gente peor que yo” se excusó ante los agentes de control en uno de los operativos desarrollados en la avenida Calchaqui y Craviotto, en Quilmes.

Situaciones inéditas y hasta insólitas se ven cada vez que los efectivos realizan controles de alcoholemia en la vía pública. En esta oportunidad se llevaron a cabo en la mencionada localidad del sur del Gran Buenos Aires y en Vicente López.

Otro de los conductores que le dio positivo con 1.28 contó que su secreto cuando toma algunas cervezas es manejar a baja velocidad y muy tranquilo.

“El límite es 0.50 y yo tengo 0.59, no hay diferencia” afirmó otro conductor que se mostró molesto porque su vehículo iba a ser retenido en la Municipalidad en donde para retirarlo deberá pagar una multa.

“Me secuestran el auto. Estábamos de fiesta con mis amigos. Tomamos un poquito de más”, admitió otro de los infraccionados.

Muchos de los controlados fueron autocríticos y elogiaban los controles. ”Vengo de un asado con unos amigos, pero muy bien el control…muy bien”, dijo otro de los hombros.

Las personas que deben realizar la prueba tienen que introducir en el alcoholímetro una pipeta para después soplar sin parar durante 7 segundos.

En las rutas, caminos, autopistas, autovías provinciales o nacionales que pasen por la Provincia de Buenos Aires rige una ley en la que se establecen los límites máximos permitidos con respecto al alcohol en sangre que puede tener una persona a la hora de conducir un vehículo.

Los niveles máximos permitidos de alcoholemia en la provincia de Buenos Aires son 0,5 mg/l para conductores de vehículos particulares, 0,2 mg/l para conductores de motos y 0,0 mg/l para conductores de camiones y ómnibus.

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