28 de julio: Día Mundial de Lucha contra las Hepatitis Virales

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El Día Mundial de Lucha contra las Hepatitis Virales es una oportunidad para darle visibilidad a un verdadero problema de salud pública, porque su impacto es devastador y el hecho de que no genera síntomas hace que muchos pacientes portan la enfermedad durante décadas hasta que se enteran de que algo no anda bien y en ese momento, quizás ya sea demasiado tarde y el daño sobre su hígado sea irreversible.

Por eso es importante aprovechar estas oportunidades para concientizar, para difundir que esta enfermedad existe, que es prevenible, pero que lo más importante es sacarse la duda y asegurarse que uno no la porta. Y, en caso de comprobar que sí la tiene, saber que hoy tiene tratamiento que permite la cura, entonces no hay tiempo que perder.

Rubén Cantelmi, paciente curado y presidente de la Asociación Civil Buena Vida, remarcó que es necesario “trabajar todo el año y no restringir las iniciativas de difusión a fechas puntuales, pero hay mucho trabajo por delante y desde las asociaciones de pacientes, en conjunto con las sociedades científicas y referentes de los hospitales públicos y privados, estamos trabajando para mejorar la concientización de la comunidad”.

La hepatitis C es una enfermedad del hígado, es crónica y avanza. Como no da síntomas, no se suele sospechar hasta que progresa a estadios severos. Cientos de miles de argentinos padecen el virus sin saberlo, y éste puede ocasionar cirrosis, insuficiencia hepática, cáncer o necesidad de un trasplante. La buena noticia es que un simple análisis de sangre la puede detectar y que se puede curar.

La principal vía de contagio es sanguínea, y hasta 1992 no se buscaba la hepatitis C en los análisis porque aún no se había identificado el virus. Rubén Cantelmireconoció que “antes se tenía menos conciencia de los contagios y de la necesidad de esterilizar los materiales, no se tomaban mayores recaudos en las transfusiones de sangre, se compartían jeringas para realizar inyecciones, y los elementos odontológicos o de uso hospitalario tampoco eran esterilizados como hoy. Por eso, muchos pueden estar infectados sin saberlo”.

“Con un simple análisis de sangre gratuito se puede conocer si se contrajo el virus, para así iniciar el tratamiento y prevenir mayores daños. Lamentablemente, no se pide en los típicos chequeos de rutina, por eso invitamos a todos a que al menos una vez en la vida se realicen el test”, explicó Cantelmi.

La hepatitis A y B cuentan con vacunas preventivas. La C, en cambio, tiene medicamentos que curan a prácticamente el 100 por ciento de los pacientes y son a base de comprimidos que se toman 2, 3 ó 6 meses.

Los grupos de pacientes

Cantelmi coordina grupos de pacientes desde 2012.“Son espacios para escuchar y aconsejarse. Son muchas las emociones que se atraviesan ante el diagnóstico de la hepatitis C. Por eso, sentirse comprendido puede ser en una piedra angular para salir adelante”.

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