Comer de más. Factor emocional

0
250

El factor emocional está siempre presente en el comer de más, porque las emociones atraviesan nuestro SER.

Las personas que tienen una dificultad en el vínculo con la comida han tramitado históricamente sus emociones con comida. Por lo general, el desencadenante del vínculo adictivo con la comida es un factor emocional. Este puede ser positivo, negativo o inespecífico, pero siempre emocional.

Llamamos positivo cuando el desencadenante tiene que ver con un cambio buscado, deseado y programado  en la vida del sujeto. Muchas veces pueden ser una mudanza, una jubilación, una pareja, etc. Es decir, distintas situaciones que cambian el estilo de vida hacia un estado más placentero, pero en el que se ha acortado la distancia con la comida. El típico engorde del festejo.

El desencadenante negativo está más ligado a situaciones de perdidas, de frustración, de duelos mal tramitados que generan angustia que se expresa en forma de impulsividad y voracidad. Donde el sujeto tomado por un estado depresivo hace abandono de su propia persona.

El desencadenante inespecífico es cuando no puede referir un estado de ánimo o situación  determinada que lo llevan a no poder controlar el exceso con la comida.

Independientemente del tipo de emoción que se sienta, lo común a todas es que la comida toma entidad y distorsiona la propia emoción. Por lo tanto cuando se logra cortar con el exceso de comida y permanecer con continuidad en un tratamiento, las emociones se vuelven genuinas, es decir, en estado puro o, como dicen los pacientes, “sin anestesia”. Esta nueva manera de sentir provoca sorpresa y desconcierto en las personas, es por esto, que decimos que el gran desafío del adelgazamiento es hacer un tratamiento para “desconocerse”.

 

Lic. Marcela Minutta

Psicóloga

MN 40982

SIN COMENTARIOS