Los donantes voluntarios de sangre crecieron más de 1.000%

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Pasaron de 15.000 en 2004 a los actuales 200.000, y la proporción de este tipo de aportantes creció del 3 al 35 por ciento, gracias a la implementación del Plan Nacional de Sangre que se propone cambiar el modelo de reposición por el de la donación altruista, voluntario y repetido.

La meta es llegar a un millón de dadores voluntarios y habituales para el sector público y privado, según informó el ministerio de Salud de la Nación.

“Antes de la creación del Plan Nacional de Sangre en el año 2002, se registraban 330.000 donantes en el sector público de los cuales sólo el 3 por ciento era voluntario; al finalizar 2013 llegamos a más de 670.000, con un 35 por ciento de voluntarios”, aseguró Andrés Leibovich, subsecretario de Políticas, Regulación y Fiscalización del Ministerio de Salud de la Nación, en vísperas del “Día Nacional del Donante Voluntario de Sangre”.

“Si sumamos el sector público con el privado hemos superado el millón de donantes en cantidad. La meta es, más que llegar al millón en cantidad, llegar al 100 por ciento de voluntarios”, subrayó Leibovich durante un homenaje Luis Agote, el médico argentino que realizó la primera transfusión el 9 de noviembre de 1913, fecha posteriormente elegida para instituir el Día del Donante Voluntario.

La implementación del plan, que organiza las colectas de sangre y el tratamiento de sus componentes, permitió en los últimos años reestructurar el sistema para promover la donación voluntaria y habitual, mejorando el acceso de la población a una sangre más segura, con menos descarte por infecciones y mayor disponibilidad para transfusiones.

Esto, sumado a una nueva infraestructura de bancos de sangre con mayor capacidad de almacenamiento y distribución de los componentes de la sangre, hacen al sistema sanitario más equitativo y eficiente.

“La reestructuración del sistema nacional de sangre implementada en la última década dio como resultado un sistema más eficiente, más seguro y menos costoso”, explicó la coordinadora del Plan Nacional de Sangre, Mabel Maschio.

Gracias a la puesta en marcha de este plan, existen nuevos bancos de sangre en 20 de las 24 jurisdicciones de nuestro país, lo cual ha generado un importante ahorro en gastos operativos: si en 2004 se destinaban 500 millones de pesos al funcionamiento del sistema nacional de sangre, en 2013 esa cifra se redujo a 350 millones de pesos.

La reestructuración del sistema permitió reducir en 80 por ciento los bancos de sangre hospitalarios que pasaron de 700 en 2004 a 150 en 2013, optimizando al mismo tiempo la necesidad de recursos humanos altamente calificados.

Esta nueva estructura incrementó en un 35 por ciento la existencia de componentes de la sangre para transfusiones y permitió mejorar su disponibilidad allí donde es necesaria, disminuyendo además el descarte por vencimiento.

“La centralización de los procesos de donación, procesamiento y distribución en instituciones específicas en cada jurisdicción, permite aprovechar el recurso sangre más eficientemente, contemplando la demanda y garantizando la accesibilidad de la gente que la necesita, a una sangre de igual calidad”, puntualizó Maschio.

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