Exigen la expropiación del “Quincho de Ford”, centro de detención y tortura en la Dictadura militar

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La Asociación de ex trabajadores detenidos / desaparecidos de Ford pidió la expropiación del quincho de la fábrica de automóviles en Pacheco, donde funcionó un centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura militar.

El petitorio se realizó durante un encuentro que los ex trabajadores organizaron frente a la planta de los famosos “Falcon verdes”, con la presencia del jefe de bloque de concejales del FPV Tigre, Federico Ugo,  y otros funcionarios y militantes locales. El pedido será elevado en la Cámara de Diputados bonaerense, donde se buscará su tratamiento sobre tablas.

“La lucha del pueblo por verdad y justicia y la política Derechos Humanos implementada por el Gobierno Nacional han permitido avanzar en los juicios sobre los responsables militares. Sin embargo, en causas como la de Ford donde se toca la responsabilidad de multinacionales o sectores económicos con poder parece hacerse lento  y hasta nulo el avance de la justicia. Este es un ejemplo claro de como las corporaciones, económicas y judiciales, pretenden dejar impunes delitos de lesa humanidad sufridos por trabajadores de nuestro Pueblo”. aseguró el concejal Ugo.

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Según el testimonio de sobrevivientes y familiares, al menos 25 delegados de base pertenecientes a la comisión interna de la empresa fueron detenidos y desaparecidos por su militancia sindical y política, muchos de ellos durante su jornada laboral, entre marzo y agosto de 1976.

Los trabajadores detenidos permanecían durante un tiempo en las instalaciones de la fábrica, donde fueron torturados por miembros de las fuerzas armadas con la participación de personal jerárquicos de Ford, hasta ser trasladados a las comisarías de Ing. Maschwitz y 1ra. de Tigre, antes de ser asesinados.

Durante su testimonio, Carlos Propato, sobreviviente la causa y también parte de la comisión de la Causa de Campo de Mayo, manifestó que: “los obreros eramos torturados dentro de la misma planta. Hubo una total complicidad de Ford. Los milicos estaban apostados en el quincho de la fábrica, eran 400 militares. Ford les daba comida, alojamiento y le pagaba la nafta. Después de detenernos, a nuestros familiares les mandaban telegramas desde la fábrica diciéndoles que nos presentáramos a trabajar.”

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