Martín Gianella: “El verdadero reconocimiento los sentimos a partir de Néstor Kirchner”

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En el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el FPV Tigre organizó una charla con el ex combatiente Néstor Villalba, en donde el secretario general de esa fuerza, Martín Gianella, le entregó una mención de reconocimiento a modo de homenaje. También estuvieron presentes la concejala Roxana López; el secretario de Formación Política, Fabricio Cerdán, y la representante de Fuerza Vecinal para el Cambio Social Romina Camilot. 

En una emotiva charla, militantes del FPV Tigre escucharon los relatos que Néstor Villalba, ex combatiente oriundo del barrio San José, hizo sobre los 74 días de la Guerra de Malvinas, en los que estuvo en el territorio de las islas.

En primer lugar, Martín Gianella agradeció la presencia de Villalba y destacó “las políticas de Estado que durante los gobiernos de Néstor y de Cristina han permitido que los ex combatientes recuperen la dignidad y el orgullo de haber defendido la soberanía de nuestras Islas Malvinas. Hoy la juventud y la generación de nuestros padres saben diferenciar la heroicidad de aquellos soldados de una dictadura genocida que mandó a esos jóvenes sin preparación a una guerra para encubrir sus torturas, las desapariciones y la extranjerización de la economía argentina. Las islas las vamos a recuperar en paz y diplomáticamente, porque, como dice Cristina, son nuestras por historia, por biología y por dignidad”.

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Al comienzo de la guerra, Villalba era un conscripto que estaba por terminar con el año correspondiente a esa conscripción. “El 31 de marzo me llevaron para reprimir la movilización que había en Plaza de Mayo donde estaba mi papá. Por suerte, no tuve que bajarme del móvil. Pero el 2 de abril tuve que ir a Malvinas”, contó en uno de los primeros pasajes de la charla.

Él se considera afortunado, porque había adquirido algunos conocimientos sobre uso de armas, pero había muchos jóvenes recién conscriptos que no tenían idea de cómo disparar. “De todos modos, no hay nada que te prepare para morir y mucho menos para matar”, aclaró Villalba.

Villalba contó acerca del hambre que pasaron, que una vez cazó un ave que le dio al cocinero del grupo y que “comerla era como comer un cascote”, pero que igual no dejaron nada. También contó sobre el frío y las condiciones del combate: “habíamos hecho unos pozos como trincheras y llovió. Nos pasamos toda una noche con el agua hasta el pecho. Hacía -20ºC”. Y contó sobre la inutilidad del armamento que tenían: “hasta balas nos faltaban, lo sé porque a mí me tocó repartirlas uno de los primeros días”.

Acerca del día de la rendición, Villalba dijo que tuvo sentimientos encontrados, porque quería que terminara la guerra, pero “sentirte derrotado es lo peor que te puede pasar en la vida. Querés seguir por aquel, por el otro. Después, entras en razón y te querés ir. Pero sentís no haber hecho lo suficiente”.

Sobre el recibimiento, aclaró que fue solamente de la familia, no de la sociedad. “Nos hicieron entrar de noche y nos escondieron. Me sentí excluido de la sociedad muchos años. En varias entrevistas de trabajo dije que era ex combatiente y no me tomaron. Me acostumbré a esta clandestinidad”, dijo. Y agregó: “El verdadero reconocimiento lo sentimos a partir de[l gobierno] de Néstor Kirchner. Que ustedes estén interesados en lo que les cuento es sentirme reconocido. A partir de 2003, la gente tomó conciencia y se comprometió con la causa Malvinas”.

Sobre el final, Fabricio Cerdán, secretario de Formación Política del FPV Tigre, señaló “las grandes diferencias en las posturas del Estado entonces y ahora: en esa época el Estado mandaba a jóvenes a pelear y, ahora, el Estado los manda a estudiar. Eso demuestra el cambio de época”.

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