Muchos jóvenes y más ventas en esta 41 edición de la Feria del Libro

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Cuando sólo falta este fin de semana, la 41 edición de la Feria del Libro sobresale por la cantidad de jóvenes que se dieron cita para participar de distintas actividades, así como ver de cerca a sus autores favoritos, mientras que en la mayoría de los stands ya se festejaba de antemano por el nivel de ventas, entre un 5 y un 30 por ciento superior en ejemplares al año pasado.

En cuanto al número de personas que pasearon por el amplio predio palermitano, los responsables de diferentes stands consultados por Télam, no arriesgaron cifras: algunos mencionaron que bajó un poco el número y otros por el contrario vieron la misma cantidad o más visitantes.

“A la Feria le costó arrancar, en la noche de la ciudad -muy cerca del comienzo- hubo poco público”, consideró Lorena Navarro, encargada del espacio Del Nuevo Extremo, una editorial cuyo título fetiche fue “Zodiaco”, de la norteamericana Romina Russell.

Una opinión compartida por Florencia Ure, jefa de prensa de Random House Mondadori, que adelantó un 5 por ciento más de libros vendidos, aunque no estuvo tan concurrida como en la edición anterior”.

“Con Florencia Bonelli tuvimos un verdadero récord porque vendió 3000 ejemplares de “Alma Negra” en un día, cuando firmó en la Feria por siete horas seguidas”, contabilizó.

Y nombró a John Green -estrella de literatura juvenil- y a RR Martin y Liliana Bodoc (literatura fantástica consumida por este mismo público). Por otra parte, “Una suerte pequeña” de Claudia Piñeiro arrancó muy bien”.

Para Raquel Franco, directora editorial de Pequeño Editor “se notó una concurrencia alta y homogénea. El año pasado se habí­a dado otro efecto: habí­a dí­as de muy poca gente y dí­as de picos infernales, y ahora yo dirí­a que fue constantemente alta. Mucha gente. Mucha.”

En Prometeo Flavio Sorbellini se muestra contundente: “Estamos por arriba en ventas, un 30 por ciento, y con un catálogo muy variado, libros muy diversos desde educación hasta filosofía -aunque mencionó los textos de Foucault y “Conmovidos por las tecnologías”, de Miriam Kap-, y funcionó muy bien el plan de las 12 cuotas”.

“Nosotros estamos igual que en la Feria pasada, tenemos muchas ofertas y ediciones propias de los clásicos que siempre atraen a los lectores”, dijo Alejandro Gutierrez, de Librerías Libertador, en medio de un enjambre de visitantes que impedían el paso.

En el sitio de El Ateneo, Luz Henríquez, directora de la editorial, indicó que el libro más vendido fue el long seller “Mi planta de Naranja- Lima”, de José Mauro de Vasconcelos y calculan un 30 por ciento más de ventas en cantidad de ejemplares. En relación al público, “los primeros 9 días fueron flojos, pero a partir del 1 de mayo la convocatoria fue muy importante todos los días. Inclusive, durante la semana, hubo mucho más movimiento que el año pasado”.

En el stand de Atlántida, la jefa del departamento editorial Natalia Ginsburg señaló que “se llevan dos o tres libros por persona, algo inédito. En cuanto a los visitantes es difícil calcular, la primera semana fue más aireada, pero la concentración del sábado y domingo pegados al 1 de mayo fue increíble”.

Entre los libros más requeridos agotaron una adaptación de los relatos originales que inspiraron a “Las mil y una noche”, con prólogo de Gabriel Corrado, a un valor de 49 pesos. “Este año -acotó- fue una feria de los adolescentes, vendimos muy bien la ficción acerca de temas históricos como “La sombra de Rosas” de José María Brindisi y un libro sobre Spinetta de Miguel Grinberg.

Para el gerente del grupo Planeta, Ignacio Iraola, “la Feria tuvo mucho público y con un 30 por ciento más de ventas en ejemplares, la gente se inclinó por la ficción internacional – por ejemplo la española Megan Maxwell, con sus libros románticos eróticos como “Melocotón roto”- por encima de los títulos políticos, que abundaron en un año electoral”.

“De todas maneras -agregó- fueron muy requeridos los libros de Gabriel Rolón, Facundo Manes, Felipe Pigna, el fenómeno juvenil de Cielo Latini y Tiffany Callegaris, la argentina reina del género fantasy”. La norteamericana Anna Todd, creadora de la saga “After” (cuatro tomos), firmó en el stand por horas, seguida por una cantidad inmensa de adolescentes, fascinados con sus historias”.

Daniel Divinsky, en el stand de ediciones De la flor, se mostró exultante con los resultados de la Feria: “El viernes estuvo Quino y firmó un montón, también Nik, pero yo quiero destacar a las bibliotecarias de la Conabip, “es una de las iniciativas mejores para que los libros lleguen a los lugares más alejados del país”, y este año con la distribución gratuita del Correo Argentino, se le facilitaron las cosas a la gente del interior”.

De los libros más solicitados, el emblemático editor mencionó a Gaturro 23, “Semillas I”, por Decur, y los de Mafalda, “que salen sin parar”.

Desde Siglo XXI, el jefe de prensa Ezequiel Martínez comentó que el balance de esta Feria “es muy positivo”. “Creo que en general fue muy buena, tanto por la cantidad de asistentes como por el nivel de ventas global. Entre los libros más vendidos figura sin duda ‘Mujeres’, el nuevo libro de Eduardo Galeano”.

María Estomba, de Ediciones B, resaltó “el impacto de la literatura juvenil, potenciada con el movimiento en las redes”, y habló del éxito de “Rebelión” de la argentina Anna K. Franco, “una saga distópica que la ‘rompió'”. Y otros autores juveniles como los estadounidenses Laurens Oliver (“Pánico”), Becca Fitzpatrick (“Huhs, Huhs” y “Hielo negro”) y la irlandesa Cecelia Ahern (“Donde termina el arco iris” y “Cómo enamorarte”). A su juicio, “esta Feria no tuvo tanto público pero se vendieron más ejemplares”, sintetizó.

En la librería Cúspide Pablo Fernández en diálogo con Télam sostuvo: “Este es el centro neurálgico de lo que son las ventas de la Feria, acá se concentran y se venden diferentes libros de varias editoriales; el movimiento comparado con el año pasado es parejo, gente hay siempre, los niveles están igual, no se incrementaron pero tampoco cayeron”.

Y apuntó “a lo nuevo de Pérez-Reverte y de Houellebecq, y el gran fenómeno en la sección juvenil de las sagas de fantasí­a, que cubren el lugar que tuvo en otra época Harry Potter”.

Según Ignacio Gago, de la Biblioteca Nacional, “el movimiento de gente fue similar a la Feria 2014 y en cuanto a ventas salieron muy bien los facsimilares de revistas de los 50, 60 y 70, mucho sobre arte y arquitectura, y la máquina del Bicentenario con libritos a 5 pesos, de clásicos y autores actuales”.

A su turno, Pat Coria, cantante, bajista y librera del stand del Fondo de Cultura Económica, editorial de historia, filosofí­a, sociologí­a, poesí­a y ensayo, contó que “hay nuevas ediciones de clásicos, como los libros de Carlos Castaneda y Foucault”.

“Me parece que vino más gente que el año pasado, hay buenos precios y a muchas personas les gusta cómo son los libros estéticamente, además de contar con muy buenas traducciones”, precisó.

Por último, Germán Gacio Baquiola, del stand de los Siete Logos, integrado por las editoriales independientes Caja Negra, Adriana Hidalgo, Eterna Cadencia, Katz, Mardulce, Entropí­a y Beatriz Viterbo, dijo: “Vino la misma gente que el año pasado pero hubo un par de errores de organización los dí­as claves, como la Noche de la Ciudad, que se hizo el primer dí­a y nadie sabí­a que estaba la Feria”.

“Tenemos un stand donde viene más gente en la semana; el libro más pedido es ‘Del caminar sobre hielo’, de Werner Herzog, y después buscan títulos de Selva Almada; ‘Pasos de Baile’, de Diana Bellesi; libros de los mexicanos Margo Glantz y Fabio Morábito y del alemán Boris Groys”.

En su análisis sobre esta edición, Adriana Hidalgo resumió el espíritu de la inmensa mayoría: “Por suerte la Feria del Libro siempre tiene una alta concurrencia, lo que habla de la calidad del público lector en Argentina”.

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