El calentamiento global es un factor que aumenta los cuadros de alergia en primavera

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El cambio climático o calentamiento global, que implica un aumento de las temperaturas, produce que la polinización de los árboles se extienda, provocando una mayor cantidad de personas con alergia, entre ellos niños, lo que no era habitual hasta hace dos décadas atrás, afirmaron especialistas con el inicio tardío de la primavera.

“Debido al calentamiento global, la temperatura aumenta cada año y una de las consecuencias es que la polinización comienza antes y es más abundante, lo que provoca cada vez más pacientes con síntomas de alergia a pólenes de árboles y gramíneas”, afirmó el médico alergista Jorge Máspero, director de la Fundación CIDEA (Centro de Investigación de Enfermedades Alérgicas y Respiratorias).

Y añadió que “además, hace veinte años no era habitual atender a niños de entre 6 y 8 años con estas alergias, mientras que hoy se reciben gran cantidad de pacientes de ese rango etario porque cambiaron las condiciones ambientales”.

Las alergias que surgen en primavera son, en realidad, una respuesta del organismo al polen.

“A principio de septiembre comienza la polinización de los plátanos, fresnos, olmos, alerces, es decir, más bien de los árboles, mientras que hacia fines de noviembre y diciembre florecen las gramíneas, que serían los pastos. Los arbustos pequeños tienen su época en enero”, detalló por su parte Natalio Salmún, presidente de Fundaler (Fundación para el Estudio de Asma y Alergias).

Según Máspero, “no es raro tener alergia a distintos pólenes, por ejemplo, árboles y gramíneas (pastos) que polinizan en forma sucesiva aumentando la severidad y duración de los síntomas”.

Y añadió que “sin duda, la alergia a las gramíneas es la más prevalente pero la frecuencia y severidad de cada tipo de alergia al polen varían según las zonas geográficas del país”.

Según el presidente de Fundaler, por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires, las alergias más frecuentes no son al polen, sino a los ácaros y a los hongos causados por la humedad; en tanto en ciudades como Bahía Blanca o Mendoza el polen es la primera causa.

La alergia es una afección causada por mecanismos de hipersensibilidad, es decir, una reacción exagerada que se produce cuando el organismo se encuentra con estímulos o agentes que, para otros son inocuos, como por ejemplo el polen Por su parte, Salmún coincidió en que “las alergias y el asma son patologías que vienen creciendo”.

“Aunque hoy no tenemos cifras exactas. Se estima que el 25 por ciento de la población padece algún tipo de alergia, un 17 por ciento de los chicos entre 6 y 7 años tienen asma, porcentaje que desciende a 12,4 en los niños de entre 12 y 13 años”, indicó.

Y agregó que “sin embargo, un estudio realizado en España arrojó que se estima que en 20 años el 50 por ciento de la población tendrá algún tipo de alergia”.

La alergia es una afección causada por mecanismos de hipersensibilidad, es decir, una reacción exagerada que se produce cuando el organismo se encuentra con estímulos o agentes que, para otros son inocuos, como por ejemplo el polen.

Las reacciones se manifiestan clínicamente de forma variada y diferente, no sólo de persona a persona sino también en las distintas etapas de la vida de una misma persona.

Sin embargo existen algunos síntomas comunes como estornudos a repetición, secreción y congestión nasal (rinitis), ojos rojos y lagrimeo, trastornos en el sueño y por ende, reducción del rendimiento y falta de concentración, entre otros.

“La principal indicación en el caso de alergias es evitar el contacto con el agente causal, pero en el caso del polen esto es casi imposible, porque tendríamos que aislar al paciente”, sostuvo Máspero.

Y añadió: “Lo que hacemos es, entonces, detectar primero a qué tipo de polen es alérgico el paciente e indicar alguna medicación de última generación para mitigar los síntomas”.

“Cuando la alergia es severa lo que se sugiere es inmunoterapia, esto es, un tratamiento con inyecciones que suelen ser muy efectivos en el largo plazo”, describió.

En tanto Salmún añadió que “el control ambiental debe ser parte del tratamiento”.

“En el caso de las alergias al polen, una vez identificado el agente, hay que tratar de evitar actividades prolongadas al aire libre en la época de polinización, y a diferencia de cuando es por ácaros, hay que cerrar las ventanas, fundamentalmente en horario nocturno”, concluyó.

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