Taller de arte decorativo en San Isidro

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El curso de Mosaiquismo y Trencadis consiste en pegar sobre distintas superficies -como madera o vidrio- pedacitos de azulejos venecitas, gemas, espejos y vidrios pintados. Se dicta los viernes, de 9 a 10.50, en la Casa de Cultura de Villa Adelina (Avenida de Mayo 964).

“Hay que darle un poco de vida al hogar”, dice una de las alumnas mientras mira su reflejo en el espejo. En cuestión de minutos, ese pálido objeto se convierte en un adorno lleno de color con tan solo unos pequeños azulejos pegados. Este tipo de transformaciones es la que se vive en el taller de Mosaiquismo y Trencadis que se dicta todos los viernes, de 9 a 10.50, en la Casa de Cultura de Villa Adelina, en San Isidro (avenida de mayo 964).

“El curso consiste en pegar sobre distintas superficies – como madera, vidrio, malla, entre otras – pedacitos de azulejos venecitas, gemas, espejos y vidrios pintados. Además de buscar un sentido decorativo, en este taller las chicas aprenden los distintos adhesivos con los que se puede trabajar”, explica la profesora, Susana Moreyra.

“Utilicen lo que más les guste”, es una frase que se repite a lo largo del curso mientras la experta en arte camina de un extremo a otro y charla con cada una de sus alumnas. Sin embargo, intenta no aconsejar sobre cada obra para no influenciar la creatividad de las aprendices.

Trencadis, contó Moreyra, es una palabra catalana que significa roto y es una técnica que viene de la época de los romanos. “Durante mucho tiempo no fue tenido en cuenta hasta que el arquitecto español Antoni Gaudí lo puso de moda”.

El taller está destinado a cualquiera que tenga intención de aprender. “Las técnicas se comprenden rápido, el resto es parte de la creatividad. Se pueden hacer cosas para vender o para el hogar. Este curso da una oferta muy completa”, señaló Susana.

Pero no sólo el mosaiquismo y trencadis forma parte de un arte decorativo, sino que también representa una forma de hacer terapia. “Parece que romper pedacitos de vidrio descarga tensiones porque las chicas se van más relajadas”, aclaró sonriente la profesora.

Sin perder la concentración, Alejandra Roca, de Villa Adelina, dijo que se anotó en el curso para decorar su casa. Con un puñado de venecitas en la mano, Rosana Mascolo, contó: El curso está muy bueno. Particularmente lo utilizo como terapia”. Elvira Debornick es habitué de la Casa de Cultura de Villa Adelina. “Ya hice talleres de carpintería, pintura y bijouterie. Éste era uno de los que me faltaba y la verdad que está bárbaro”, expresó.

Para más información sobre los cursos:

Casa de cultura Villa Adelina, Avenida de Mayo 964: 4513-7893/7894

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