Fallo judicial obligó a obra social a cubrir “de por vida” tratamiento a nena de 3 años con cardiopatía congénita

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Un fallo judicial histórico dictaminó que una nena de tres años, que padece una rara y compleja cardiopatía congénita que la obligará a vivir con la mitad de su corazón, tiene derecho a “seguir tratándose de por vida con el equipo médico del Hospital de Niños de Boston”, y ordenó a la obra social Apsot cubrir todos los gastos del tratamiento

 

“Lo que tiene Guille es grave y crónico. Desde que supimos que iba a nacer con esta discapacidad y que no podíamos solventar las medicaciones empezamos a pedirlas, y como suele ocurrir no tuvimos la mejor respuesta por parte de la obra social”, contó la madre de la nena, Jimena Gonnella.

La mujer dijo estar “muy contenta” por el fallo, que es “tan contundente” como la presentación que hicieron con su abogado.

“El fallo nos alegra, estamos todos muy contentos porque todos trabajamos en la campaña que hicimos para juntar plata para Guille, que llegó hasta la India e Italia, lugares donde jamás imaginamos. Además esto es para mí una alegría porque le da legitimidad al reclamo y es un antecedente importante para otras personas, ya que no había jurisprudencia”, señaló.

Guillermina, que vive con su familia en la localidad bonaerense de Quilmes, tiene hipoplasia de ventrículo izquierdo (HLHS), una rara y compleja cardiopatía congénita, por lo que deberá vivir toda su vida con la mitad de su corazón. Detectada durante el embarazo, tuvo su primera cirugía a corazón abierto a los tres días de vida y una segunda operación a los siete meses, con un cateterismo previo.

En diciembre de 2014, el equipo tratante de la nena decidió “desvincularse de su atención” y recomendó que siguiera el tratamiento en “otra institución y con otro equipo cardiológico”.

“Luego de un largo camino Guille fue operada por tercera vez a corazón abierto en el Hospital de Niños de Boston, Estados Unidos. Una campaña solidaria en la que se reunió el dinero necesario para la cirugía en tan sólo 30 días con la colaboración de muchísimos vecinos del oeste del conurbano bonaerense y todos nuestros familiares y amigos, le dio la oportunidad de seguir viviendo”, agradeció la madre.

Al regresar al país Guillermina siguió su lucha para recuperarse con su equipo de seguimiento en Buenos Aires: creció 10 centímetros y aumentó tres kilos en nueve meses con un tratamiento nutricional de apoyo.

En mayo de este año debe volver a Boston para continuar con su tratamiento (control de seguimiento con los médicos que la operaron y un cateterismo cardíaco que está programado para el 11 de mayo), por eso en febrero la familia inició acciones administrativas y judiciales contra Apsot.

“No teníamos demasiadas esperanzas, pero presentamos todos los papeles que acreditaban la continuidad del tratamiento en el exterior. Sabíamos que hay más amparos de salud perdidos que ganados”, reconoció la madre de la nena y concluyó emocionada: “Guille vino a mostrarnos un gran camino de lucha y perseverancia, nosotros sólo la acompañamos y tratamos de hacer lo mejor para ella”.

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