Por cada dólar invertido en el tratamiento de la depresión se recuperan cuatro en salud

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Según un nuevo estudio dirigido por la OMS en el que se estiman por primera vez los beneficios sanitarios y económicos de la inversión en el tratamiento de las enfermedades mentales más frecuentes en el mundo.

Cada dólar utilizado en el tratamiento de la depresión y la ansiedad rinde cuatro en mejora de la salud y la capacidad de trabajo, según un nuevo estudio dirigido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se estiman por primera vez los beneficios sanitarios y económicos de la inversión en el tratamiento de las enfermedades mentales más frecuentes en el mundo.

La investigación, que fue publicada en la revista especializada The Lancet Psychiatry, calcula los costos y los resultados sanitarios en 36 países de ingresos bajos, medios y altos en los 15 años que van de 2016 a 2030.

Los costos estimados de la ampliación del tratamiento, principalmente asesoramiento psicosocial y medicamentos antidepresivos, se elevan a 147.000 millones dólares, pero sus beneficios superan por mucho los costos.

“Se calcula que la mejora de la participación y la productividad laboral en un 5% supone un beneficio de 399.000 millones dólares, y la mejora de la salud otros 310.000 millones de dólares”, indica el informe.

“Sabemos que el tratamiento de la depresión y la ansiedad tiene sentido desde el punto de vista de la salud y el bienestar, pero este nuevo estudio confirma que también lo tiene desde una perspectiva económica”, afirmó la doctora Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En referencia a la inversión que los países realizan en tratamientos, la OMS concluyó en que son muy inferiores a lo necesario.

Según la encuesta para el Atlas de Salud Mental de 2014, los gobiernos gastan por término medio un 3% de sus presupuestos sanitarios, cifra que oscila entre menos de un 1% en los países de ingresos bajos y un 5% en los de ingresos altos.

En este sentido, Chan aseguró que “tenemos que encontrar formas de asegurarnos que el acceso a los servicios de salud mental se convierta en una realidad para todos los hombres, mujeres y niños, vivan donde vivan”.

Según la OMS, los trastornos mentales comunes están en aumento en todo el mundo: entre 1990 y 2013, el número de personas con depresión o ansiedad ha aumentado en cerca de un 50%, pasando de 416 millones a 615 millones.

Cerca de un 10% de la población mundial está afectada, y los trastornos mentales representan un 30% de la carga mundial de enfermedad no mortal.

La OMS estima que, durante emergencias -como una catástrofe natural o un conflicto armado-, una de cada cinco personas se ve afectada por la depresión y la ansiedad.

“Pese a que en el mundo hay cientos de millones de personas con trastornos mentales, la salud mental ha permanecido en la sombra”, dijo Jim Yong Kim, Presidente del Grupo del Banco Mundial.

“No se trata de una cuestión únicamente de salud pública, sino también de desarrollo. Tenemos que actuar ya, porque la pérdida de productividad es algo que la economía mundial no se puede permitir”, concluyó.

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