Mensaje de Monseñor Ojea para el 1° de Mayo

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MANOS QUE TRABAJAN, QUE REZAN Y QUE CONSTRUYEN UN MUNDO MEJOR

Por monseñor Oscar Ojea (*)

Celebramos queridos amigos el 1° de mayo, que es el sexto domingo de Pascua, la fiesta de San José Obrero.

La Iglesia toma esta figura inmensa de San José, el varón justo,  para ponerlo como ejemplo, modelo intercesor de la vida de los trabajadores.

Qué necesidad inmensa tenemos en este momento de pedir por  nuestros trabajadores, de pedir que podamos ser un país donde  haya trabajo, un país que sea fecundo en este aspecto. Que podamos juntos construir una Patria más humana, más fraterna, más solidaria y más cristiana.

Dos características de San José querría destacar para este día, para esta celebración.

La primera es su apertura de corazón para que aquellos que no pueden explicar su situación porque viven una situación llamada “irregular”.

Cómo recibe José a María, sin entender lo que pasa. María está viviendo en una situación prácticamente marginal; María ha quedado embarazada fuera del matrimonio y José no entiende, con su razón, lo que puede haber pasado; más bien José está silencioso, triste. No entiende bien lo que le ha pasado a su esposa, sin embargo no la condena, sino que inspirado por el Espíritu Santo, la recibe, la acoge. ¿No será este el espíritu verdadero que debemos tener?, con nuestros hermanos que son diferentes a nosotros, cuyo camino no entendemos, pero que sin embargo necesitan tener su lugar en la Iglesia, en nuestra casa, en nuestra familia.

Qué llamado a la apertura de corazón representa la actitud de José, que recibe a aquella que ama, aún no entendiendo qué es lo que ha pasado con ella.

La segunda característica es la sencillez con la cual él enseña al Niño Dios a trabajar con las manos. Las manos de José son manos que bendicen;, son manos que rezan; son manos que han enseñado al niño Jesús a extenderlas a los demás en señal de apertura y de generosidad.

Nosotros usamos dar la mano como un signo de paz, de diálogo, pero además como un signo de generosidad. Dar la mano quiere decir: “Estoy a tu disposición”, de allí que usamos “dar una mano”.

La mano que bendice, la mano que acaricia, la mano tierna, la mano que expresa el amor, la mano que da de comer, la mano que enseña a trabajar, a trabajar con las manos.

Jesús trabajó con las manos, santificó el trabajo de las manos. Que nosotros podamos vivir el trabajo en esta dimensión de Santidad. Ponemos lo mejor de nosotros, aquella cualidad y aquella capacidad que puede trabajar la generosidad, la apertura de corazón, la ternura.

Esas mismas manos que rezan, son manos que trabajan, que se entregan construyendo un mundo mejor.

Qué el Señor bendiga las manos de tantos trabajadores nuestros que ganan el pan con el sudor de su frente como lo ganó San José.

San José, Patrono de la Iglesia Universal, patrono de los trabajadores, ruega por todos los que trabajamos en este día.

(*) Obispo de la Diócesis de San Isidro.

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