En San Isidro reducen la violencia escolar con meditación

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Es un programa del Municipio que comenzó en San Isidro y hoy se replica en colegios de todo el país. Lo lleva adelante el Servicio de Medicina del Estrés a cargo del médico Daniel López Rosetti.

Con tan sólo seis años los alumnos de la Escuela Municipal Malvinas Argentinas de San Isidro ya conocen los beneficios de meditar, gracias al Programa de Meditación en Escuelas (PROMECO). Es una iniciativa del Servicio de Medicina del Estrés que dirige Daniel López Rosetti en el Hospital Central de San Isidro.

Todos los días en el aula, a primera hora de la mañana, los alumnos cierran los ojos y respiran hondo unos 10 minutos. “Mayor concentración y disminución de la violencia escolar son los principales beneficios”, contó el intendente de San Isidro, Gustavo Posse tras presenciar la meditación por parte de alumnos de primer grado.

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“Esto es una genialidad. Ya se replica en cientos de colegios del país. En esta escuela de Beccar fue la prueba piloto hace cuatro años. Primero se capacitó a los docentes que son quienes guían a los chicos. Desde el punto de vista científico la meditación mejora el aprendizaje, pero sobre todo la idea es que también mejoren como personas”, agregó el intendente.

Tras el éxito del programa de meditación durante 2015 en los colegios de San Isidro, la iniciativa se replicó en escuelas de todo el país por medio de un curso de capacitación a distancia para docentes, vía Internet. Hubo más de 3 mil consultas y se inscribieron casi 400 colegios. También ya lo puso en práctica una escuela de Canadá y otra de Perú.

“Estos chicos en 30 años seguramente cuando tengan una crisis de nervios van a respirar hondo y meditarán recordando a su maestra de primer grado. La idea de este programa empezó como un sueño hace cuatro años y hoy gracias al apoyo del Municipio de San Isidro da sus frutos”, expresó Rosetti.

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Rosetti explicó que estos ejercicios de meditación brindan tres beneficios muy importantes a los alumnos: mayor concentración en el estudio, la memoria y la atención; el manejo de la emocionalidad, mejorando el vínculo con el docente; y disminución de las reacciones violentas.

“Enseñarle a meditar a un chico es un gran aporte porque en el futuro podrá diferir una emoción negativa o un acto de violencia por una reflexión acompañada de una meditación”, remató el especialista en estrés.

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