Cáncer de Pulmón: desafíos, hallazgos y esperanza

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Cada 17 de noviembre se celebra el Día Internacional del Cáncer de Pulmón, enfermedad que carga con 1 de cada 5 muertes por cáncer[1][1]. Desde hace décadas, se lo ha considerado el cáncer más mortal en el mundo, representando más decesos al año que los de mama, colorrectal y próstata combinados[2][2]. Sin embargo, recientes investigaciones han descubierto la posibilidad de nuevos abordajes en su tratamiento que abren un esperanzador panorama para los pacientes. “En los últimos años hemos logrado avances el conocimiento del cáncer que nos han permitido llegar a una medicina más personalizada. Con una buena biopsia del tumor podemos estudiar sus características y detectar qué tratamiento será más eficaz para cada paciente debido a la tipología del cáncer de pulmón en cuestión”, explica la Dra. Bagnes, jefa de oncología del Hospital Tornú.

Existen dos tipos principales de cáncer de pulmón que se diferencian entre sí según el aspecto de las células al microscopio: Cáncer de Pulmón de Células No Pequeñas (CPCNP), que afecta al 85% de los pacientes diagnosticados con la enfermedad y Cáncer de Pulmón de Células Pequeñas (CPCP), detectado en el 15% de los casos. En los últimos años y gracias al avance de la biología molecular, se descubrió que no hay un solo tipo de CPCNP sino que existen múltiples alteraciones genéticas que pueden producirlo (tales como EGFR, KRAS, ALK y otras). Desde entonces, la ciencia busca desarrollar tratamientos específicos dirigidos a cada alteración o grupo de alteraciones genéticas, así como también a cada subtipo específico de cáncer de pulmón.

Los desafíos en la materia son importante motivo de investigación clínica. Incansablemente se estudian nuevas terapias que mejoren la calidad de vida de los pacientes y les permita tener una mayor esperanza de sobrevida. En este sentido, la inmunoterapia es la innovación más reciente en el tratamiento oncológico. El sistema inmune es el mecanismo de defensa natural que utiliza el cuerpo contra agentes externos como virus y bacterias para proteger al organismo y mantenerlo sano. Sin embargo, en algunos casos, algunas células con mutaciones logran evadir la respuesta inmunitaria, lo que les permite desarrollarse hasta convertirse en tumores potencialmente peligrosos. El objetivo de este tipo de medicamentos es ayudar al sistema inmunitario a reconocer y atacar a las células cancerosas.

En el campo del Cáncer de Pulmón de Células No Pequeñas, la inmunoterapia ha demostrado significativos avances para el tratamiento de los pacientes. Sin embargo, en lo que respecta al Cáncer de Pulmón de Células Pequeñas, que afecta a una minoría de la población y supone un peor pronóstico, hacía más de 20 años que no se registraba ningún tipo de avance. Recientemente y gracias a la inmunoterapia se ha dado un salto importante en el tratamiento de estos pacientes. “Para este tipo de cáncer de pulmón utilizamos el mismo esquema de quimioterapia desde el año 1985. Con ese tratamiento, se obtienen respuestas bastante favorables en un 40-80% de los pacientes, pero con progresión de la enfermedad en muy corto plazo siendo un tipo tumoral de muy alta mortalidad. Este año, se presentó un trabajo en la Conferencia Mundial de Cáncer de Pulmón, donde se compara carboplatino/etopósido (esquema tradicional para su tratamiento) versus este esquema de quimioterapia más la inmunoterapia atezolizumab. Las investigaciones demuestran que con esta nueva combinación los pacientes recién diagnosticados que no hayan realizado un tratamiento previo obtienen  un mayor tiempo de sobrevida libre de progresión y un mayor tiempo de sobrevida global. Son realmente muy buenas novedades para este tipo tumoral”, declara la especialista.

Por su parte, las terapias dirigidas han demostrado beneficios en la supervivencia de los pacientes con estadios avanzados de cáncer de pulmón. Estos fármacos identifican sustancias en las células cancerosas, o sustancias normales de la sangre o los tejidos que ayudan al crecimiento de las células cancerosas y se adhieren a ellas destruyendo las células cancerosas, bloqueando su crecimiento o impidiendo que se diseminen. Estos tratamientos buscan causar menos daños en las células sanas que la quimioterapia o radioterapia.

“Un buen avance en el tratamiento de una enfermedad siempre está unido a un mayor conocimiento de la misma. Cuanto más conozcamos a nuestro enemigo, mejor vamos a detectar la forma más eficiente de atacarlo. Gracias a la información recabada de los estudios moleculares y genómicos se diseñan drogas específicas para las distintas tipologías de cáncer de pulmón que devienen necesariamente en una mejor calidad de vida y sobrevida para los pacientes oncológicos”, concluye la Dra. Bagnes.

[1][1] Cancer Research UK. http://www.cancerresearchuk.org/health-professional/cancer-statistics/worldwide-cancer#heading-Three. [Acceso septiembre 2016]

[2][2] GLOBOCAN. http://globocan.iarc.fr/Pages/fact_sheets_cancer.aspx

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