Lanzan aplicación para dispositivos móviles que permite calcular el riesgo cardiovascular

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Una aplicación para dispositivos móviles y computadoras que permite que las personas puedan calcular el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular será lanzada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el marco del Día Mundial del Corazón, que se celebra cada 29 de septiembre.

La aplicación, que se basa en el formulario que la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone para estimar el riesgo cardiovascular en muchos países de América Latina y el Caribe, permite al usuario calcular la probabilidad de padecer un infarto al miocardio o un accidente cardiovascular en los próximos diez años.

“Esta herramienta ayuda a los médicos a hacer una estimación rápida de la situación de sus pacientes y analizar con ellos estrategias para reducir sus probabilidades de desarrollar una de estas enfermedades”, subrayó Pedro Ordúñez, asesor en Enfermedades Cardiovasculares de la OPS.

El funcionario explicó que la herramienta también está diseñada para ofrecer sugerencias a quienes quieren mejorar y controlar su condición cardiovascular, aunque no trata de reemplazar la consulta médica.

Esas enfermedades son la principal causa de muerte en el mundo y en la gran mayoría de los países de las Américas, donde cerca de 1,6 millones de personas mueren al año.

El consumo de tabaco, la falta de actividad física y la obesidad, entre otros factores, contribuyen al desarrollo de esas dolencias. Las personas con hipertensión arterial, diabetes o colesterol alto tienen más posibilidades de tener alguna de las enfermedades vinculadas al corazón.

Conocer cuál es el riesgo cardiovascular permite a las personas adoptar las medidas adecuadas para modificarlo, por ejemplo, a través de más actividad física, evitando el tabaco o llevando una dieta saludable, baja en consumo de sal y rica en vegetales y alimentos frescos.

La aplicación de la OPS, llamada Calculadora de Riesgo Cardiovascular y a la que se puede acceder en forma gratuita, ofrece consejos para modificar los hábitos y factores que contribuyen al aumento del riesgo.

También permite al usuario jugar con algunos parámetros y conocer cómo cambiaría su probabilidad de sufrir un evento cardiovascular si se modifica alguno de los factores de riesgo: se incorporan seis variables (edad, sexo, presión arterial, nivel de colesterol, si es fumador y si tiene diabetes) y así se obtiene la probabilidad de tener una enfermedad cardiovascular en los próximos diez años.

Si el resultado es 10 por ciento o menor se considera un riesgo bajo, pero si supera el 40 por ciento entonces el riesgo es alto.
La estimación del riesgo es más precisa si se incluye el nivel de colesterol en la sangre, pero también permite calcularlo sin considerar esa variable.

La aplicación, elaborada por la OPS/OMS con el grupo Gedic y la empresa Pixeloide, permite a la persona conocer su Índice de Masa Corporal (normal, con sobrepeso u obesidad) y también le ofrece recordatorios para consumir su medicamento en tiempo y forma.

Este año, el Día Mundial del Corazón busca llamar la atención sobre la necesidad de favorecer entornos que sean saludables para evitar enfermedades al corazón, ya sea en los hogares, en el trabajo o en las comunidades.

En muchos lugares no hay condiciones suficientes que faciliten la elección de una dieta saludable, con frutas y verduras o alimentos frescos, o que permitan la realización de actividad física, o no estar expuesto al humo ajeno.

Por esa razón, este año el llamado del Día Mundial del Corazón es a dar apoyo a las iniciativas que promuevan políticas y programas para generar espacios que ayuden a tener una vida saludable.

Un artículo publicado ayer en la página global de la OMS muestra los casos de algunos países que tienen buenas iniciativas para la prevención de este tipo de patologías, entre los que se destaca a la Argentina.

La OMS celebró en su artículo el programa “Menos sal, más vida” que lleva adelante el Ministerio de Salud de la Nación y reivindicó como un logro la sanción de la ley nacional de reducción del consumo de sodio, ya que sólo Argentina y Sudáfrica cuentan con legislación de ese tipo.

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