Patricio Forrester y voluntarios pintaron la fachada de “El Nido” en San Isidro

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En el marco del Día Mundial del Niño Prematuro, decenas de vecinos se sumaron a la actividad dirigida por el artista plástico. También participaron Karina Mazzocco, madrina del centro, y el intendente Gustavo Posse.

Pincel en mano, decenas de vecinos se acercaron el sábado al Centro de Estimulación Temprana y Desarrollo Infantil “El Nido” de San Isidro para colaborar con los trabajos de pintura de la fachada del lugar. La actividad fue coordinada por el artista plástico Patricio Forrester; también participaron el intendente Gustavo Posse y la madrina del centro, Karina Mazzocco.

“El lugar va a quedar muy lindo. Forrester ya hizo el trabajo adentro y ahora va a brillar por fuera. Queremos que este centro sea conocido en todos lados. Hoy vamos a trabajar todos juntos y estoy muy contento de compartir esta actividad con los vecinos”, afirmó Posse.

La actividad se realizó en el marco del Día Mundial del Niño Prematuro, establecida el 17 de noviembre por la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de atraer la atención hacia este problema, que es la principal causa de mortalidad neonatal y la segunda causa de mortalidad infantil en el mundo.

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“Estamos muy felices, es un día con el que veníamos soñando hace rato, el de poder terminar esta obra. Estamos muy emocionados y con muchas ganas de seguir difundiendo la importancia de atender a los niños prematuros. El Nido se debe replicar en otras partes de nuestro país”, expresó Mazzocco.

María José Fattore, directora de “El Nido, explicó que la convocatoria estuvo dirigida a todos los que quisieran colaborar y que asistieron muchos de los chicos que se atienden allí. “Es un día muy lindo, y estamos trabajando en comunidad por este centro que tanto queremos”, concluyó.

Forrester contó que, cuando lo invitaron a participar de este proyecto, no lo dudó ni un segundo: “Es un placer volver a mi barrio, poder colaborar con esta obra y devolver algo a mi lugar”.

El artista contó que, en una primera etapa, diseñó todo el interior del centro con árboles, nidos y pájaros para generar un espacio de contención, y que ahora se está ocupando de todo el frente, en el que va a trabajar con las sombras que proyectan los árboles sobre el edificio.  “Vamos a dibujar esas sombras y las vamos a pintar como luz, que es una metáfora de que donde hay oscuridad siempre hay una luz. Está espectacular, la energía es increíble, y me encanta la generosidad con la que la gente se aboca a la tarea”, concluyó.

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Elsa Aranda, vecina de Beccar, se acercó al Nido con sus hijos Teo y Tobías que se atienden allí, para ayudar con la tarea de pintura. “Desde temprano me estuvieron pidiendo que los traiga”, agregó.

Mientras lavaba uno de los pinceles, Verónica Valle, de Villa Adelina, relató que su hija Sofía nació prematura, pesando 860 gramos. “No dudé en venir hoy porque en El Nido me apoyaron y ayudaron mucho con mi hija. La estimulación acá es excelente, estoy muy contenta y quería dar una mano y ayudar en lo que pueda”, dijo.

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