Afirman que una copa de vino tinto al día para mujeres y dos para los hombres reduce el estrés oxidativo

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El consumo de una copa de vino tinto al día en el caso de las mujeres y dos en el de los hombres ayuda a reducir el estrés oxidativo, que puede dañar el material genético de las células y está relacionado con el envejecimiento, la formación de tumores y el origen de enfermedades crónicas, advirtió el cardiólogo Raúl Pastor, quien enfatizó que se debe “educar en la ingesta moderada, regular e inteligente” de esa bebida alcohólica.

“Cada vez que hacemos la digestión sufrimos un elevado deterioro al metabolizar los alimentos: en la primera digestión intestinal se ‘desmantelan’ en proteínas, lípidos y glúcidos para poder ser absorbidos, y esa materia orgánica ‘desarmada’, que es inestable desde el punto de vista químico, se denomina ‘radical libre’, que es potencialmente dañina”, explicó Pastor a Télam.

El especialista, quien es también jefe en una de las cátedras de Medicina Interna del Hospital de Clínicas “José de San Martín” de Buenos Aires y experto de la Organización Internacional de la Viña y el Vino de París, participó la semana última de la VIII jornada de “Polifenoles, vino y salud”, que se realizó en ese hospital.

“Debemos proteger al organismo de ese estrés oxidativo, que está relacionado con enfermedades crónicas (desde cardiovasculares hasta cáncer) y con los procesos de envejecimiento”, apuntó y precisó que el vino, las frutas y verduras y los cereales integrales son “altamente protectores”.

Pastor explicó que los radicales libres son “moléculas residuales” que nuestras células producen “por el sólo hecho de respirar”, y que si bien “una cuota de oxidación es parte de la vida misma” hay excesos que la aceleran por encima de los valores normales, “como por ejemplo una bocanada de humo de cigarrillo, que suma de golpe 100.000 billones de esos radicales”.

“Eso es lo que se denomina estrés oxidativo, que a mayor cantidad genera más riesgo potencial de que se produzcan las consecuencias más temidas, como alteraciones del material genético de las células o formación de tumores”, detalló.

Pastor, quien también es Investigador en Suplementos Dietarios de Origen Botánico de la Comisión Europea para la Investigación y el Desarrollo de Bruselas, Bélgica y embajador en la Argentina del programa europeo “Wine in moderation” (Vino con moderación), que fue presentado durante la jornada, subrayó que un organismo sano normalmente produce sustancias que contrarrestan ese tipo de estrés, aunque “nuestra dieta y estilo de vida lo aumentan”.

“Así nuestra protección natural deja de ser efectiva, por lo que en general los médicos recomendamos además de una alimentación variada y actividad física los llamados antioxidantes ‘inteligentes’ como el resveratrol, extraído de las uvas, que ayuda a neutralizar los radicales libres y tiene un efecto energizante, antiage y preventivo”, completó.

Pastor, quien enfatizó que la Argentina es el primer país extracomunitario en suscribirse a dicho programa, dijo que el principal objetivo es “informar a la gente que el consumo moderado, regular e inteligente de vino en las comidas exhibe su máximo potencial de beneficio, porque reduce el estrés oxidativo”.

“Una copa de vino tinto para la mujer y dos copas para el varón al día es la medida razonable para ayudar a reducir ese estrés, mientras que el vino blanco tiene diez veces menos potencia antioxidante”, precisó y agregó que “es saludable tomar hasta 30 gramos de alcohol por día, lo que equivale a 250 o 300 centímetros cúbicos”.

Pastor refirió que Europa y América tienen “un patrón de consumo de vino muy parecido, aunque su participación en el total de consumo es bastante baja”.

“La participación del vino en el consumo global es del ocho por ciento; se lo ha estigmatizado diciendo que causa estragos sociales, pero en el consumo general de alcohol, los que toman vino representan una cantidad baja”, apuntó.

El especialista precisó que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los europeos mayores de 15 años consumen 10.9 litros de alcohol al año, mientras que en América se consumen 8.4 litros.

“De esos 10.9 europeo el 25.7 por ciento corresponde a consumo de vino, el 39.9 a cerveza y el 32.9 a bebidas espirituosas, mientras que del 8.4 de consumo en América sólo el 11.7 por ciento corresponde a vino, el 55.3 a cerveza y el 32.6 a bebidas espirituosas”, detalló.

Y subrayó: “Aunque tengamos una menor participación proporcional en el consumo, fuimos el primer país en adscribir al programa de la Unión Europea para educar en este tipo de conocimiento, que habla del beneficio de la moderación y va en línea con el mandato de la OMS”.

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