Productores del Delta de San Fernando tendrán un nuevo sello de origen

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En su última reunión, el Comité de Gestión de Reserva de Biósfera  redactó el proyecto que creará un distintivo para productos manufacturados y materias primas procedentes del Delta que indique su calidad bajo normas internacionales. “Aportará una ventaja sustancial para los productores isleños que quieran instalarse en el mercado”, aseguró Gabriel Tato, Director de Medio Ambiente del Municipio.

Fabricantes y productores de la 2° y 3° sección de Islas de San Fernando tendrán en poco tiempo un sello que los identifique, represente y sea garantía de calidad para competir comercialmente. El Comité de Gestión de Reserva de Biósfera aunó esfuerzos para conseguir en la reunión que celebraron el pasado viernes 8 de mayo, el proyecto que enviarán al Intendente Luis Andreotti para que este distintivo sea realidad.

“Estamos muy satisfechos. Lo venimos impulsando desde hace mucho tiempo y llegamos ya a una instancia de definición”, manifestó Gabriel Tato, Director de Medio Ambiente municipal. “En aproximadamente 40 días podríamos tener en funcionamiento un sello que aportará una ventaja sustancial para los isleños que quieran instalarse en el mercado”, comentó luego.

Del encuentro formaron parte el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Cooperativa de Consumo Forestal y Servicios Públicos del Delta, la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Fundación ACEN, el Consejo de Productores del Delta (COPRODELTA), y los poderes Ejecutivo y Legislativo del Municipio.

Según señaló Gabriel Tato, esta insignia “fue una de las principales demandas de los productores desde que se les otorgó a las Islas la categoría de Reserva de Biósfera, en el 2000”. Explicó luego: “Formamos parte de una red de 14 Reservas de la Argentina auspiciadas por la UNESCO, y hasta ahora no habíamos dado ningún paso trascendental para todas las materias primas y productos. Sí lo es este sello, el cual se fundamenta en la ordenanza de uso de suelo y mantiene perspectiva de resguardo de biodiversidad”.

En tanto, Ernesto Lisarrague, miembro del COPRODELTA, opinó: “Es evidente que este sello le da un plus a la comercialización de cualquier producto que provenga de la Reserva. No sólo indica el ambiente en el que se consiguió, sino que marca que cumple normas internacionales”.

Lisarrague detalló cuáles serán los próximos pasos: “Debemos implementar registros voluntarios para quienes quieran tener la etiqueta y considerar qué metodologías de trabajo y condiciones se necesitan para que queden bien los certificados”.

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