“El desarrollo económico local es la respuesta adecuada a los desafíos de la economía globalizada”

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Francisco lo aseveró en un mensaje enviado al Tercer Foro Mundial sobre Desarrollo Económico Local, en el también explicó que “el desarrollo humano integral y el ejercicio pleno de la dignidad humana no pueden ser impuestos”.

El papa Francisco aseguró que “el desarrollo económico local es la respuesta adecuada a los desafíos de la economía globalizada”, al tiempo que criticó “las crisis recurrentes en el mundo” por ser “intrínsecamente inmorales”.

“El desarrollo económico local parece ser la respuesta más adecuada a los retos que plantea una economía globalizada y a menudo crueles en sus resultados”, aseveró el pontífice en un mensaje enviado al Tercer Foro Mundial sobre Desarrollo Económico Local que se desarrolla en Turín entre el 13 y 16 de octubre.

El Papa calificó como “muy apropiada” la “intención de reflexionar y dialogar sobre el potencial de desarrollo económico local, como motor de una visión diferente de la economía, el desarrollo de la relación con la tierra y entre las personas”, según el texto divulgado por la Santa Sede en un comunicado.

En esa línea, Francisco demandó que “se necesita con urgencia la aplicación efectiva del Programa 2030”, en relación a las nuevas metas de desarrollo impulsadas por las Naciones Unidas.

“La acción política y económica es la actividad prudente, dirigida por un concepto perenne de la justicia y que siempre tiene en
cuenta que, antes y más allá de los planes y programas, hay hombres y mujeres reales, equivalentes a los gobernantes, que viven, luchan y ellos sufren, y que deben ser los protagonistas de su propio destino”, planteó.

“El desarrollo humano integral y el ejercicio pleno de la dignidad humana no pueden ser impuestos”, pidió Francisco, que agregó que “la extensión y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda de Desarrollo será un acceso efectivo, práctico y de fácil comprensión para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: la vivienda privada, el trabajo digno y debidamente remunerado, una alimentación adecuada y el agua potable; la libertad religiosa y, más en general, la libertad de espíritu y la educación”.

“Las crisis recurrentes en el mundo han demostrado que las decisiones económicas que, en general, buscan promover el progreso de todos a través de la generación de nuevo el consumo y el aumento permanente en el resultado son insostenibles para la misma tendencia de la economía global”, criticó.

“También hay que añadir que son intrínsecamente inmorales, ya que dejan todas las preguntas acerca de lo que está bien y lo que realmente sirve al bien común el margen. Los debates políticos y públicos, económicos y privados, deberían en cambio preguntarse cómo integrar criterios éticos en los sistemas y decisiones”, concluyó el papa Jorge Bergoglio.

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