“Tarascones”: vuelve al Forum exitosa propuesta teatral

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Protagonizada por cuatro grandes actrices de la escena nacional como Paola Barrientos, Alejandra Flechner, Eugenia Guerty y Paola Pampín, vuelve este fin de semana la exitosa propuesta del Teatro Cervantes, “Tarascones”, que dirigió Ciro Zórzoli.

Las funciones tendrán lugar el sábado 15 a las 21 hs y el domingo 16 a las 20 hs en el Forum Cultural, con entrada libre y gratuita.

“Tarascones” se trata de cuatro  mujeres hablando. Cuatro mujeres “de clase” hablando de la chica paraguaya que hace la limpieza, de un crimen y de la mascota de una de ellas. Todo lo que se pueda tejer alrededor de ese micromundo está trabajado con una magistral sincronicidad. Y el resultado es tan cruel como desopilante. De eso trata “Tarascones”, una comedia ácida y poética.

El texto de Gonzalo Demaría es un festín de sintaxis y poética. Con la particularidad de estar escrito en verso resulta especialmente efectivo y contundente por la sonoridad. Una manera inteligente de poner el foco en un tema sin necesidad de ser explicativo.

Las cuatro amigas que toman té y juegan a la canasta que interpretan Paola Barrientos, Alejandra Flechner, Eugenia Guerty y Susana Pampín son una más feroz que la otra. Zulma, Martita, Estela y Raquel, a la vez que compiten en patetismo, se van turnando en dar cátedra sobre un refinado grado de cinismo.

De la aparente compostura del inicio, las mujeres se van desquiciando, acorraladas por una realidad que no saben comprender. Los prejuicios y las paranoias las van desnudando cada vez más hasta volverlas víctimas tanto como victimarias. Espejo unas de las otras, se sacan los trapitos al sol como si sacaran el pellejo.

Al borde de la caricatura, estas mujeres están atrapadas en su propia telaraña maliciosa. Son malas, arpías, y a medida que se les can cayendo las máscaras les importa menos disimularlo.

Las cuatro actrices componen unos personajes casi de antología que arman en escena una partitura exacta del disparate. Pareciera muy difícil imaginar estos personajes en otras actrices, aún en las mejores. Barrientos, Flechner, Guerty y Pampín tienen tan trabajadas a sus criaturas, tan encarnizadas, que no hay manera de verlas sin sus máscaras.

La puesta en escena y el vestuario, aportan esa cuota de vulgaridad disfrazada de poder adquisitivo que estas mujeres ostentan. Todo es kitsch, estridente y chillón, como ellas mismas que son las únicas que no se ven así.

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